“Morir en tus brazos”

Septiembre 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Las más bellas historias de amor suelen tener desenlaces dramáticos. Romeo y Julieta vivieron el horror de contemplarse mutuamente muertos. Eloísa vio a Abelardo perder la paloma. Breton ingresar a Nadja en un refugio siquiátrico. A la derrota y muerte de Antonio, Cleopatra se hizo morder un seno de un áspid. Yoko vio entrar en el cuerpo de Lennon los cinco plomos de punta hueca que acabaron con sus conciertos. En uno de los poemas más patéticos acerca de la separación de los amantes, Idea Vilariño expresa: “No te veré morir”. Una de las cantantes con éxitos en inglés y francés más famosa es la canadiense Céline Dion, 100 millones de discos en 10 años. En 1999, cuando alcanzaba el punto más alto de su carrera, anunció su retiro temporal de los escenarios con el fin de formar una familia y pasar tiempo con su esposo y gestor de su encumbramiento, René Angélil, quien además de empresario es cantante, compositor y músico, quien había sido diagnosticado de cáncer en la garganta. Cuando René, recién divorciado, conoció a Céline, ésta tenía 12 años, él le llevaba 26. Quedó enamorado de su talento cuando la oyó cantar C´est n´était qu´un reve (No era más que un sueño). Y el sueño se realizó cuando se convirtió en su manager, aunque por motivos de cuidar los posibles celos de los fans debieron mantener su romance en secreto. No sabe ella cuánto tiempo le queda a René. Los médicos tampoco lo saben. Ella le ha pedido que manifieste su último deseo de su amado. Este ha dicho: “Quiero morir en tus brazos”. “Bien, vale, estaré allí, vas a morir en mis brazos”. Y volvió a cancelar una serie de presentaciones millonarias en Las Vegas. Tomó esa decisión en el mes de agosto para dedicarse por entero a acompañar a su marido en su batalla contra el cáncer de garganta “No puede comer. Lo alimento yo. Tiene un tubo para ello. Yo tengo que alimentarlo tres veces al día, como a mis hijos. Vivimos cada día como si fuera el último, pero hemos elegido vivir”.Él le ha ordenado casi que retorne a su show, tal vez para no hacerla testigo de su sufrimiento. Ella ha aceptado diciendo: “Nosotros no tenemos futuro, mañana no existe porque nuestro futuro comienza esta tarde”.La cantante ha retomado su espectáculo en el escenario del Coliseo en el Caesars Palace de Las Vegas. El frágil Angélil se quedó en casa viéndola por televisión todo el tiempo. Antes del concierto, la cantante canadiense dijo a los medios que sus canciones tienen un nuevo significado para ella. Sus letras están más vivas que nunca. Las canta para él. Este es su momento… y va a ser como el que quiere que sea. Mientras él la oiga cantar, está seguro que no morirá. En 1993 Dios había dado a conocer sus verdaderos sentimientos por Angélil, declarándolo como “el color de su amor”, en dedicación a su tercer álbum de estudio en inglés, The Colour of My Love. Un año después estarían uno en brazos del otro luego de las santas nupcias. Fue el lanzamiento más exitoso, con el foco en el amor y el romance. Supongo que, pase lo que pase, si ella -o él- compone una canción titulada I want to die in your arms, no sólo será un éxito monumental, sino que hasta a lo mejor haga el milagro de curarlo del cáncer. Casos se han visto. Aunque acabo de percatarme de que ya existe una canción con ese título, Mourir dans tes bras, nada menos que de Salvatore Adamo. ¿O es de Sandro? Qué le vamos a hacer. Con la ingenuidad que le atañe, mi esposa me ha preguntado si yo no diría lo mismo, a lo que le respondí que claro, que quién no querría morir en los brazos de Céline Dion.

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