Lo que hay que oír

Abril 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Poema a la manera de Günter Grass Que eso no es un poema/ y si es un poema es un mal poema/ pues un buen poema no soporta esos temas/ y menos en esa forma deshilachada/ es lo único que se oye/ en las reuniones sociales/ de intelectuales o comensales/ refiriéndose al escrito por Günter Grass/ donde condena antes/ de que sea demasiado tarde/ el armamentismo nuclear/ del país elegido por Dios/ a punto de convertirse/ en la primera potencia mundial/ de la muerte sobre el planeta.Hasta el poeta Homero Aridjis/ se toma la libertad de expresar/ que Günter no tiene ni idea/ de lo que es poesía/ como si no hubiera escrito/ El tambor de hojalata/ uno de los más grandes/ poemas épicos/ del siglo que pasara/ precisamente mostrando/ la experiencia letal del nazismo/ donde marchó de adolescente SS/ como tuvo a bien confesarlo/ y arrepentirse/ y eso deberíamos hacer todos/ los que hemos tenido alguna vez/ alguna/ militancia política/ porque todo el que participa/ en este juego del engaño y el atropello/ está equivocado criminalmente. Los más mortificados son los poetas/ que han escrito grandes y bien medidos/ poemas buenos/ que no han servido para un carajo/ y que ahora se sienten/ irrespetados/ porque un poeta dilatante/ de 84/ haya sentado su protesta/ no como un manifiesto político-literario/ en artículo periodístico/ que es lo que en estos casos se estila/ corriendo el riesgo de pasar/ desapercibido por su obviedad/ sino en esa forma de chorizo verbal/ simulando un poema/ y los medios de comunicación/ hayan caído en la treta/ que fraguara con inteligente sorna/ como en el gato y el ratón/ para que no lo crean tan teutón. No puede ser que el país de la biblia/ bombardée al de las mil y una noches/ preventivamente y como si nada/ el uno gobernado por un insensato/ y el otro por un fanfarrón. Un poema es bueno cuando sirve para algo/ así no cumpla con las formas previstas/ y si sirve para salvar al mundo/ de un holocausto planetario/ de parte de las víctimas/ del holocausto abominable/ el poema es de antología. Así los ayatolas del sionismo/ hayan condenado al alarmista/ como persona non grata/ poniéndolo en situación de peligro/ tal Salman Rushdie/ y los jerarcas lingüísticos/ como analfabeta poético. Descubre Grass que Alemania/ tras de satanizada por antisemita/ ahora madre amorosa/ y celestina atómica de Israel/ le está suministrando una flotilla/ de submarinos capacitados/ para equiparse con misiles/ de largo y mediano alcance/ contra una Irán también armada/ nuclearmente/ y que el presidente de EE.UU./ Barack Obama/ ya le expresó a Netanyahu/ que respetaría su derecho/ de atacar unilateral y nuclearmente/ a Irán./ Por eso pone el grito en el cielo/ y en verso/ antes de que le caiga la noche. Porque el arte tiene la capacidad/ de derrotar la muerte y el odio/ cual es el tema del niño con su tambor. A nadie puede tildarse de antisemita/ por negarse a permanecer callado/ ante un arsenal nuclear caliente/ apuntando al centro de Oriente. Por muy buena que sea la puntería de Jehová/ no hay que descartar que sea mejor la de Alá/ y puestos todos entre dos fuegos eternos/ vayamos pensando a cual paraíso nos acogemos. Se la olió Antonio Caballero/ quien es nuestro Günter Grass/ sin sospecha de nazho/ y divulgó que un petardo ideológico/ cifrado en forma de poema/ es la manera más efectiva/ de encender las alarmas/ y armar polémicas./ Debemos quedar, pues, muy alertas/ los poetas buenos y malos/ y el público de los medios/ por si al expresidente Uribe / le da ahora por trinar en verso.

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