Ladrones de gallinas

Octubre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

De los grupos políticos que participan en los inminentes comicios considero que la UP es el más decente. El que más corriente solidaria debería concitar, en memoria de sus millares de víctimas. Por ello votaré por Aida Avella para el Concejo de Bogotá, entre cuya lista figura mi amigo el gran poeta José Luis Díaz-Granados, ambos en su momento exiliados para escapar al exterminio. Pero hay un detalle asaz vergonzoso de parte de uno de los conmilitones, aspirante a un escaño en la honorable Asamblea Departamental de Nariño. Este personaje -Héctor Castro López- se desempeñó como perifoneador en el reciente 1er. Festival de Arte y Cultura celebrado en Ipiales, y resultó apañando algunos aportes no reportados de ciudadanos solidarios con los jóvenes gestores del evento dirigido a la comunidad ipialeña: dos millones de Édgar Vallejo, candidato al Concejo de Ipiales; setecientos mil de Albín Quiñones, candidato a la Asamblea de Nariño; seiscientos mil de Sergio Muñoz, también candidato departamental. Habría que ver si faltan datos. La única contribución de la que tenía noticia el festivalito, que como suele hacerse en provincia es “con las uñas”, fue de un millón de pesos que aportó un político honesto, candidato a la alcaldía de Ipiales, para que de ellos se le pagaran ochocientos mil al poeta nadaísta Jan Arb, quien después de cincuenta años de trabajar la lírica iba a cobrar su primer estipendio. A la hora de cancelarle, se perdió con el dinero el joven trompetista Darío Castro, hijo del mencionado Héctor, y a pesar de que los organizadores lo rastrearon por todo el pueblo no apareció y al poeta por poco le toca regresar caminando a su casa de Cali, con el diploma de participante debajo del brazo. Los Castro le telefonearon para avisarle que ya iban a consignarle, pero nanay. Y así se perdió esa platica. Cuando el director de Nubes Verdes, Miguel Rosero, le hizo personalmente el reclamo al político por haberle escamoteado el parné de los honorarios al místico bardo -amén de los aportes ocultos que terminaron descubriendo-, su contestación fue que si le seguía cobrando le iba a romper la cara. Y eso que los ex-M firmaron la paz. Y Navarro, calletano la bocina.Todos los poetas son mis hermanos, y si son poetas nadaístas son mis dobles hermanos, y si además de poeta es nadaísta y es mi hermano de sangre, triple es mi compromiso y el derecho de defenderlo de una felonía, esta vez cometida por un aspirante a representar a la comunidad como diputado, y más a nombre de una colectividad que respeto. Lo digo porque a raíz de una primera denuncia que hice por mi columna de El Tiempo, un panelista anónimo acotó, después de un asomo de pueril defensa del timo, que yo brincaba “por el resentimiento de que existe un embolate del dinero de su hermano Jan Arb.” Eso sí es denuncia. El develamiento de un parentesco que es de por sí legendario, y que el ignaro es el único que lo ignora. Razón asiste a Miguel y sus amigos para divulgar la poesía en su patria chica.La corrupción en política suele implicar el arrastre de miles de millones para generar la atención de los medios. Lo que no sucede con el caso de vulgares ladrones de gallinas. Pero la U.P., a través de Aida Avella y/o de su poeta acompañante, debería pronunciarse antes de las elecciones acerca de este vergonzoso raponazo, que la madre si afecta negativamente la imagen de la ya bastante sacrificada UP. De todas formas, la población que vota ya está alertada. Seguiré repicando hasta destorcer el ‘torcido’.Y cuidadito conmigo, que estoy protegido por la sangre de Cristo.

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