La paz sin alas

Mayo 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

No hay nada qué hacer. Nos clavaron. Con casi todos los medios de comunicación encima y en contra, y sorprendidos en flagrante delito, los “enemigos de la paz” sobrepasaron por casi medio millón de votos a los “auxiliadores de la guerrilla”. Índice de que la carta mayor del gobierno, cual es la paz, no ha sido muy bien jugada. El pueblo, que es quien más necesita la paz se ha tragado más el cuento de que lo que se busca es la impunidad para la guerrilla. Y al que le duele que le hayan matado un hijo le sigue doliendo por más que le ofrezcan que no le van a matar el otro. Así somos. Y así tenemos que aceptarnos. Insistir en el fin de la guerra en contra de una guerra sin fin, puede ser un bonito juego de palabras pero parece que a otro perro con ese hueso lingüístico.Sin embargo, así al argumento de la paz le hayan quebrado un ala, por la paz habrá que darlo todo. Y apelar a cambiar el discurso, por lo menos la formulación tibia que se presta a torcidas interpretaciones. el tono. Nueve nadaístas de vieja data, casi todos fundadores del movimiento, setentón el menor y el mayor ya casi nonagenario, hemos vuelto a humedecer nuestras plumas en el mismo tintero para elaborar nuestro memorando a la mesa de paz de La Habana titulado ‘A la mierda con la guerra’, que comienza a circular como libro, con el testimonio manifiesto de la infancia y juventud de cada uno de los escritores y artistas de entonces sometidos al baño de la violencia. No se necesita ser profetas para vaticinar las atrocidades del porvenir en caso de que fracasen los proyectos de paz, quizás mal planteados y peor divulgados. Tras toda una vida en medio del mierdero inmisericorde pensamos que ya era justo un descanso para el país y sus abonados. Pero hay quienes prefieren que siga la pachanga de la matanza. Un ataúd no se le niega a nadie, así somos de generosos. A sangre y fuego pinta el porvenir de nuestros hijos si nos descuidamos. Y nos tocará irnos sin ver al fin a nuestra Colombia con la sonrisa del sosiego.El siguiente es el texto, suscrito por Pedro Alcántara, Jotamario Arbeláez, Patricia Ariza, Pablus Gallinazo, Armando Romero, Jan Arb, Rafael Vega-Jácome, Álvaro Medina, Elmo Valencia, y el mismo Gonzalo Arango desde ultratumba. “Los participantes en este compendio, escritores y artistas vinculados al Nadaísmo de vieja data y descreídos hasta la médula de las componendas políticas, manifiestan su respaldo y compromiso con las conversaciones de paz que se adelantan en La Habana entre representantes del Gobierno y de la guerrilla -entidades a cual más desacreditada pero de las únicas que depende pactar la paz-, con la decidida mediación de Humberto De la Calle Lombana.Consideran que su misión de denuncias con papel y tintas y cuerdas y en las tablas durante casi todo el tiempo del vergonzoso salvajismo patrio, les permite acoger el proceso como una oportunidad de paz imperdible, merecido destino de una Colombia desfigurada en masacres pasadas y presentes que indignados repudian.Valoran que, aunque no se superen todos los problemas criminales internos, pues subsistirán narcotráfico, bandas criminales, delincuencia común y de cuello blanco, más los agazapados y desembozados enemigos de la paz, será una gran conquista que la guerra no declarada se declare al fin cancelada.Concluyen que actuar de otra forma, o no actuar, sería aupar los esfuerzos inaceptables de quienes prefieren la continuación de una guerra impredecible a una paz donde haya razonables concesiones de parte y parte.Ante una crucial circunstancia histórica que los deja sin evasivas, y cuando se ha atizado una guerra sucia contra las posibilidades de paz, expresan con toda su vehemencia a la mesa de conciliación en La Habana: ¡A la mierda con la guerra! Nadaístas por la paz. Mayo 2014”.

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