Habla el espíritu de papá

Habla el espíritu de papá

Marzo 26, 2018 - 11:50 p.m. Por: Jotamario Arbeláez

Al ‘Brindis por el padre’, pronunciado en el Gimnasio Moderno durante el happening de lanzamiento de la edición de Planeta de mi libro Paños menores, Premio Internacional de Poesía ‘Chino’ Valera Mora, el actor Arturo Ui, quien hacía de sastre aplicado sobre su máquina Singer, contestó ‘en trance’ con estas aladas palabras:

“Eso es lo que te crees, hijo, que no te oigo, como si los muertos no fuéramos el receptáculo de todo lo que se dice. Además, no estoy muerto, estoy más allá, sin una sola célula palpitante, pero con todos los sentidos despiertos. Por aquí nos hizo mucha gracia ese verso de Eduardo Escobar: ‘Por los ojos de los vivos se miran los muertos a los ojos’. Los muertos no estamos muertos, mientras retumben en quienes quedamos los ecos de nuestras risas, y en sus marcos titilen nuestros retratos.

No sólo te he seguido y acompañado desde ese 25 de septiembre de 1975 en que el cáncer me despachó a esta existencia superior que me abarca. He estado contigo en todas esas fiestas de la palabra que has realizado, buscando resarcirte conmigo por el fracaso de tu bachillerato en Santa Librada. Y no era necesario, muchacho, que buscaras el triunfo a través de la poesía, porque no hay fracaso más enaltecedor que el del poeta. Nunca fuiste mejor a mis ojos ni más incorporado a mi corazón que cuando todos te rechazaban. Pero siempre estuve orgulloso de que hubieras escogido el poema como destino, por encima de la abominable abogacía que te esperaba si hubieras recibido el cartón. Nada me preocupó tanto como el día que decidiste regresar a casa a seguir mi oficio porque nadie te hacía caso como poeta, y me trataste de engatusar diciéndome: ‘Colombia ha perdido un poeta, pero ha recuperado a su sastre’. Yo te dije que ‘no, señor’, que siguieras en lo que ibas. Ya no quería que fueras el sastre del príncipe de Gales; me bastaba con el príncipe despojado.

Veo que te envaneces por haber triunfado con tu poesía, como mi tocayo don Jesús Valencia ha triunfado con su sastrería. Tal vez no fuiste sastre, pero te especializaste en no dar puntada sin dedal. Y hoy te ríes con los bolsillos llenos, lo que les resta elegancia a tus pantalones.

Esta noche sin tiempo y sin espacio, cuando tengo a mi lado a tu ‘profeta’ Gonzalo Arango, al hijo del Monje Loco Luis Ernesto Valencia, a María de las Estrellas, a Amílkar U, a Darío Lemos, a Diego León Giraldo, a Alfredo Sánchez, al ‘nadaísta de Cartago’, a Guillermo Trujillo, al ‘Cachifo’ Humberto Navarro y a Alberto Escobar, celebramos y perdonamos la que deseamos sea la última de tus vanaglorias. La poesía no es un trofeo, y si lo fuera sería bastante feo. No es buen cantor quien dedica su canto a cantar victoria.

A todos has sobrevivido con tu nadadito de perro, y como no nos has olvidado, todos los días repasamos la tierra que armó y desarmó nuestros esqueletos para ver si queda algo más en lo que podamos servirte. Aunque no podemos recibir el ‘dedal de vino’ que nos ofreces, pues los deleites de la tierra son poca cosa frente al placer supremo de la abstinencia de lo tangible, contesto a tu brindis manifestándote que era yo quien quería haber sido el poeta, pero como tenía por llenar nueve bocas, propicié que no perdieras el hilo para convertirte en el bardo amado en quien tengo todas mis complacencias. A lo que sí aspiro es a que mi nieto Salvador, quien estudia en este Gimnasio Moderno que tan generosa acogida nos está dando, no vaya a perder el bachillerato. No lo veo escribiendo, a la manera de tu Santa Librada College, su Gimnasio Moderno School. La revancha poética no se da dos veces en el mismo rayo.

Guárdate esos denarios que donde estoy ya no necesito, y ven a darme un abrazo, querido hijo, que se me acabó el permiso y tengo que irme”.

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