El cáncer y el sexoral

El cáncer y el sexoral

Diciembre 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Un editorial de El Tiempo que guardo desde hace meses titulado El pastorcillo virulento, protestaba, y con razón, por el auge de la alertas epidemiológicas que se venían declarando en el Distrito, en el último caso con respecto del adenovirus, que se llevó a un bebé de tres meses. Decía que ese mal es un viejo conocido, al que se sabe cómo tratarlo, a diferencia del revuelo que causó en su momento el virus ignoto de la gripe porcina. Las alertas desmedidas, aparte de producir pánico social injustificado, terminan generando incredulidad en la ciudadanía, como pasó con el pastorcito mentiroso de la leyenda. Páginas más atrás, con el escandaloso titular “Sexo oral da más cáncer de garganta que el cigarrillo”, se alertaba a los practicantes reiterativos de lo que en la Biblia de la sexualidad (el Kamasutra) se conoce como la fellatio y el cunnilingus, de que son la primera causa del cáncer oral (tumores de boca y garganta). La conclusión era de lo más peregrina, que quienes lo han practicado con más de seis “individuos” tienen 8 veces más posibilidades de quedar engrampados que quienes son más continentes con la lengua, la garganta y el paladar. Lo que para muchos constituye la relación completa, mientras que para otros es apenas el abrebocas del total festín de la carne, o sea la entrada a mayores.El sofisma de distracción no puede ser más evidente. Es obvio que mientras más relaciones se practiquen, más posibilidades hay de contraer cualquier infección de la parte del imprevisible portador. En lo que sería la lotería del placer. Pero no se puede inferir que hacer el amor en exceso sea la causa del sida, ni que una o múltiples inocentes succiones ocasionen el cáncer en la garganta.En todos los matrimonios hay parejas sensibles a las informaciones de prensa, y más cuando vienen revestidas de un empaque pseudocientífico. Cuántas relaciones no se van a ir a pique con tal dislate. Sobre todo aquellas en donde el primer motor móvil ha dejado de funcionar. Según el periódico, la ponente descubridora sería la doctora Maura Gillison, investigadora de la Universidad de Ohio, quien lo expuso en Washington, en una reunión de científicos, Quienes, en lugar de hacerle ver el absurdo de su ponencia, dieron la noticia a la prensa a caza de morbo científico. Concluye el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. que “la mitad de los estadounidenses sexualmente activos contraerán el HPV en algún momento de su vidas”. Y, si lo contraen los gringos, con mayor razón nosotros que somos aun más activos y menos cautos. Hasta usar el condón en su sitio, vaya y venga. Pero qué es eso de que para el toque de la punta de la lengua con el Punto C haya que utilizarse un condón retaceado para ponerlo como barrera precautelar. Y que periódicos serios lancen como información hipótesis peregrinas que crean pánico. Cuando la lengua se desestimule casi hasta la prohibición como órgano sexual, el amor habrá perdido más terreno que las guerrillas. Para mí que este despacho distorsivo proviene de las empresas tabacaleras, interesadas en desviar el señalamiento cancerígeno del consumo del cigarrillo. Sugiriendo que como es más peligroso succionar que aspirar, volvamos a la cajetilla. Ya voy Toño. De los fabricantes de condones, que para eso los están haciendo desde hace rato con toda clase de sabores. Y de los laboratorios productores de la vacuna contra el papiloma por contacto oral. Qué belleza! Señor boticario, véndame dos.

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