El burro de ‘Tirofijo’

El burro de ‘Tirofijo’

Septiembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Con motivo de la reciente aparición, en la editorial Caza de Libros que dirige Pablo Pardo, de mi volumen El Excelentísimo Gabo y los burros costeños, que estoy promoviendo, me permito reproducir uno de sus textos, fechado en abril del 96, sin el ánimo de torpedear el proceso de paz de La Habana, cosa que no van a lograr ni Uribe ni Maduro. “Lo que nos faltaba en Colombia, donde la revolución se compuso cuando Pablus Gallinazo compuso la Mula revolucionaria, canción de los años 60 que Ana y Jaime cantaban como si todo el país fuera un frente de la guerrilla. Era inspirada esta balada en la mula que en obligado pic nic se tuvo que merendar la guerrilla del comandante Ramón, en Bolivia, cuando se le agotaron las provisiones y de paso la munición que les cargaba la acémila. Ahora entra en escena, a la espera de su respectiva canción protesta para ingresar al hit parade, nada menos que un burro kamikase. Un burro cargado de dinamita disparado por las calles del pueblo de Chalán (que significa casualmente tratante de burros), hasta estallar en el centro provocando una matazón entre la población armada pero dormida, que dejó como saldo el sacrificio de 11 policías y el jumento.El burro tenía más de Ricaurte que de Platero, pues terminó en átomos volando como su histórico antecedente. Tal vez no dé este Antonio garañón para una nueva estrofa del himno nacional, pero una vez sean reintegrados sus restos que se desperdigaron por tres kilómetros a la redonda, o por lo menos con un retrato hablado que suministre el bobo del pueblo que fue el último que vio al piñón bajar la pendiente, podrá hacerse la escultura del pollino heroico, para ser instalada en el descampado donde quedaba el cuartel si se comprueba que era un rozno municipal, o en uno de los frentes de la guerrilla si resulta que era un solípedo subversivo.Para mí que era un borrico cívico enseñado desde que fuera un borriquillo casquialegre y liviano a cargar sobre sus enjalmas leña para los fogones, agua del río para los sitibundos, medicinas para los coléricos, flores para las novias y racimos de plátano para las marchantas de la plaza de mercado. Estaría feliz haciendo cuentas para asistir este año como burro poeta valentino a las fiestas de San Antero, certamen famosísimo donde suele coronarse la burra más hermosa de Colombia, con perdón del reinado de Cartagena.Su trotecito peliculero y la confianza que le otorgaba por entero la población civil y militar fueron detectados por el servicio secreto de las Farc, y así lo interceptaron una madrugada en las afueras de Chalán, lo atiborraron de explosivos de cabo a rabo y lo achucharon calle abajo hasta pasar por el puesto de policía, momento en que un experto ingeniero de minas quiebrapatas obturó su control remoto haciendo volar al onagro con todo y el muro del cuartel. Los policías que no murieron con el estallido se rindieron y fueron fusilados como bestias por irracionales.Cómo ha cundido la indolencia en Colombia. Once polis masacrados en ataque tan bruto y no se ha sabido del pronunciamiento de ningún cristiano, como Rubiano, ni de los que se interesan por los derechos humanos, como Vásquez Carrizosa. Pero ni siquiera hemos oído alzarse la protesta de la Sociedad Protectora de Brutos por la inmolación del rucho. Barrunto que supusieron que era un burro más de las Farc, pariente de la famosa mula revolucionaria de los años 60 que se han vuelto a poner de moda. Que se trató de una hazaña del macho de Tirofijo.En todo caso, chalanes de la guerrilla, hasta una mula revolucionaria, me la mamaba. Pero un burro kamikase, que me lo envuelvan. Por lo menos con los rockets sabíamos a qué atenernos.”

VER COMENTARIOS
Columnistas