Cronopios y NTC

Agosto 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Cada día se hace más seca la difusión -y el comentario analítico- de los eventos relacionados con la creación cultural, artística, literaria, histórica y filosófica a través de los medios de comunicación, los cuales no han tenido empacho en reclasificar lo que antes se denominaba Cultura, como Entretenimiento, una forma de farandulizar los productos del intelecto. Uno de quienes se alzó contra esta sequía fue Ignacio Ramírez Pinzón, escritor y cronopio mayor, a través de una profusa página de Internet que bautizó precisamente Cronopios, en honor de las criaturas cortazarianas. Ese espacio, que sostuvo a pulso por muchos años, solo en su estudio, le sirvió para paliar una dura enfermedad que a la larga terminaría por llevárselo, no sin antes haber enterrado a algunos de los amigos que en las ferias del libro y otros convites durante una década le organizaron homenajes de despedida. Publicaba allí reseñas propias de todos los libros que iban apareciendo, en especial de autores colombianos, textos creativos de sus amigos, de crítica literaria, de cine y de artes plásticas, invitación a espectáculos. Estaba al día en todo y en todo ponía al día a sus abonados. Llegó el momento en que la luz se le fue apagando y sus archivos desconfigurando. Hace 7 años, cumplidos 66, se despidió de los amigos con un murmurio. Si nuestro gran Ignacio, narrador, logró tal hazaña que ronda la épica en la parroquia, ésta fue continuada con igual entrega y ardentía pero con mucho mayor despliegue técnico en la combinación de todas las formas de la expresión y linkeo, por el gran Gabriel Ruiz Arbeláez, poeta, apoyado por su noble y serena esposa María Isabel Casas, gráfica reportera, en el incomparable e inolvidable espacio virtual NTC, de donde se desprende el neologismo enetecear, o sea percibir y magnificar, con todos los referentes posibles en cada caso, hasta prácticamente agotarlo. Esta publicación es el aleph del registro de todo lo que en lo cultural se mueve, más no sólo eso, es también una revista literaria donde se publican amplios y rigurosos textos de poetas y prosistas, se registra la presencia de Colombia en todo festival internacional y se transmite lo que se dice de nosotros por todo el mundo. Todo con un trasfondo de humor y fina ironía propios del ilustre y barbudo pereirano. Quien además ha sabido hacer suyas las denuncias o protestas del gremio frente a situaciones que le afectan, como la reciente carta abierta a del 97% de los poetas nacionales a la Junta directiva de la Casa de Poesía Silva señalando la decadencia de esta en virtud de su lánguida dirección. Para artistas, poetas y narradores de Colombia, NTC ha significado algo así como tener agarrado el cielo de la comunicación con las manos. Pero si no hay mal que dure cien años, menos aun duran los bienes de la cultura. De un momento a otro se anuncia el cierre de labores de NTC, lo que pone bandas de luto a quienes transitamos los surcos del intelecto. No se habla de ningún tipo de censuras, ni siquiera de dificultades financieras, que debe haberlas, sino más bien de fatiga por un trabajo de todas las horas. Y más cuando el organismo de Gabriel está dando señas de deterioro. La posición de los cultores de la vida a través del arte es la de no dejar morir ni al uno ni al otro. Ni al espacio virtual ni a quien le da vida. Mirar cómo se logra una ayuda, económica y práctica, institucional o privada, para que un equipo encare el trabajo, bajo la supervisión del visionario. En eso estamos. Entre tanto otro personaje adorado por la gente de la cultura, el cardiólogo Adolfo Vera Delgado, director de la Tertulia Médica del Pacífico, convoca para el sábado 6 de Septiembre, a las 12 m., a un homenaje vital a Gabriel Ruiz Arbeláez y a María Isabel Casas, en testimonio de gratitud. Allí estaremos. Seguro.

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