Cristo en China

Marzo 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jotamario Arbeláez

Ahora que voy para Zunyi, provincia de Guizhou, en la China, lugar donde Mao alcanzó el liderazgo al comienzo de la larga marcha, y donde me prometió Cristo hace tantos años a través de una mesa de médium que me haría llegar a través de la poesía -como ya me llevó a la India-, debo dejar consignada una página que escribí a la bulla de los tarros hace unos meses, cuando me dolió ver que el Estado chino derribaba las cruces de las iglesias cristianas. ¿Se deberá a una coincidencia? ¿Por qué me tenía yo que meter en tan remota denuncia? Tengo la seguridad de que el Espíritu, santo de los santos, nada deja pasar desapercibido. Decía:“A pesar de que se han descubierto vestigios muy anteriores, pues incluso se habla de una evangelización previa del apóstol Tomás, se considera que a la China llegamos los cristianos en el s. VII, de la mano de las teorías de Nestorio, quien pregonaba que en Jesucristo convivían dos personas distintas, la divina y la humana. Tal interpretación, hecha para contrarrestar la de Arrio de que JC “fue un ser creado con atributos divinos pero no era Dios en sí mismo”, fue condenada como herética por el Concilio de Éfeso (431), como la anterior lo había sido por el de Nicea (325). El segundo gran embate evangelizador, ya católico, lo adelantaron los jesuitas a partir de 1582, y, contra la disposición romana, celebraron la misa en chino. Los franciscanos ingresarían a partir del siglo XVIII. Sin embargo, la doctrina de Cristo no habría logrado en todo este tiempo la penetración del taoísmo, el budismo o el confucionismo.Según informe de El Tiempo, en la ciudad de Wenzhou, ‘la Jerusalem china’, de dos mil templos, al gobierno local le ha dado por arrancar por la fuerza, incluso con grúas desde helicópteros, las cruces que coronan sus torres. Todo por detener la influencia creciente de la iglesia de Jesucristo, a quien se considera un invasor de Occidente. Arrancar una cruz de una torre es ofender el sentimiento de una comunidad múltiple. Lo cual puede generar reacciones brutales. Uno que ha sido iconoclasta termina por entender que el ritual hay que respetarlo. No creo que los chinos harían lo mismo con el símbolo de la estrella y la medialuna. Con seguridad que hoy estarían recogiendo escombros en varios sitios, similares al cráter que dejó la explosión en el puerto de Tianjín, según puede verse en El Tiempo del mismo domingo, donde perecieron más de 100 chinos.El número actual de cristianos en China supera a los afiliados al Partido Comunista. Lo que ha despertado la furia de la institucionalidad, manifiesta en derrumbes de iglesias que por no someterse al régimen se consideran clandestinas. Se han hecho los cálculos de que para 2030 habrá 247 millones de cristianos de ojos rasgados, convirtiéndose en la cristiandad más grande del mundo, por encima de USA, Brasil, México y Rusia. Lo que podría representar un peligro a la estabilidad del régimen. Dizque porque la iglesia cristiana está subordinada al estado vaticano y no al pekinés. Aunque existe una iglesia tránsfuga, con sus ministros sometidos a la férula comunista. Desde que estaba niño escuché que Occidente debía estar alerta para cuando el gigante despertara. Pero parece que le madrugó Jesucristo.El poeta Fernando Rendón, tan izquierdista como Mao aunque de otra línea, me cedió la invitación porque acababa de regresar de la tierra del gigante dormido, y me encarga que asista a su crítico despertar. Pues allá voy -aunque gentes muy espirituales dicen preferirnos cuando éramos ateos y sacrílegos-, con la tea de Jesucristo sin abandonar la de Arango, a depositar un mensaje adobado en la cocina de los poetas de la dinastía Tang.jmarioster@gmail.com

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