Venezuela existe

Noviembre 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

A veces cuesta trabajo reconocer que -detrás de la burda parodia construida por el chavismo- existe un país. Es que son tantas las barbaridades que han cometido el extinto tirano de Barinas y sus secuaces que es forzoso llegar a esta conclusión: si de verdad no se tratara del escenario de una gran tragedia, Venezuela sería un Estado cómico. Vargas Llosa, experto en dictadores, se mofaba hace poco de Maduro, el tirano ungido, quien resolvió derrotar la inflación a golpes de puño.Quizás las personas sensatas que allá quedan no se han percatado de que el país vive un estado de agitación similar al que llevó al traste al gobierno fundamentalista de Morsi, en Egipto. Llega un punto de quiebre en el que a los factores de poder les resulta éticamente imposible seguir defendiendo a un gobierno que se hizo al mando por vía electoral, pero que desvirtuó de modo sistemático la esencia de la democracia. Ni la Iglesia, ni los militares ni los empresarios pueden continuar eludiendo la responsabilidad de resistirse a esa pandilla de clowns cleptómanos que se apoderó del país vecino.Pero Venezuela existe. Da señales de vida. Sus intelectuales siguen exponiendo teorías y explicaciones atractivas. Nos referimos al prestigioso Moisés Naïm, residenciado en Estados Unidos, quien en su más reciente ensayo afirma que el poder parece haber cambiado de manera definitiva. Según Naïm, el poder desmesurado y concentrador tiende a desaparecer, arrinconado por una multitud de micropoderes dispuestos a defender su pedazo de ponqué como sea: huelgas, paros, ocupación de vías, desobediencia civil.Venezuela existe, también, en los logros de sus más importantes deportistas. Las estrellas venezolanas del béisbol continúan ocupando primeros lugares y acaparando galardones. Miguel Cabrera acaba de ser escogido como el jugador más valioso de las Grandes Ligas, torneo que no se juega ni en Cuba ni en la propia Venezuela, sino en los Estados Unidos. El pragmatismo norteamericano no hace las odiosas distinciones que Chávez y su heredero Maduro efectúan a cada paso. Si Cabrera es muy bueno, pues a premiarlo.Los músicos venezolanos siguen volando alto. El Sistema de Orquestas Juveniles, creado mucho antes del chavismo por el maestro José Antonio Abreu, continúa sorprendiendo al mundo con la excelsa calidad de sus intérpretes. Y la estrella de mostrar es, por supuesto, el maestro Gustavo Dudamel, quien a sus 32 años dirige la Filarmónica de Los Ángeles. Hasta Maduro debe saber que Los Ángeles queda en Estados Unidos, y no en Cuba ni en la propia Venezuela. La cultura se resiste a morir en Venezuela. La editorial Ayacucho ha puesto en la red un catálogo de casi 250 libros, digitalizados a partir de ediciones anteriores. Su acceso por internet es libre en la dirección de la Biblioteca Ayacucho Digital. Son obras del pasado iberoamericano, bien interesantes. Por cierto, se trata de un proyecto oficial del gobierno de Venezuela. Casi con seguridad se ha adelantado sin que se entere Maduro, quien parece preferir las letras de las canciones del mexicano Juan Gabriel…

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