Unas cuantas preguntas

Junio 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Reina un alto grado de confusión en cuanto al proceso de paz que se lleva a cabo en La Habana. Por un lado los poderosos altavoces del gobierno anuncian una vez más que es inminente el acuerdo, y en ese sentido ponen a marchar a sus fuerzas políticas afines. La oposición por su parte adquiere tono catastrofista y anuncia que lo que está sucediendo es prácticamente un golpe de Estado, contra el cual debe ejercitarse una vigorosa resistencia civil por parte de la sociedad. Las Farc, por su lado se hacen las desentendidas en muchos aspectos que el gobierno anuncia como ya acordados: Rodrigo Granda uno de los líderes de ese grupo armado, hace poco anunció que la insurgencia no aceptaba el plebiscito.Es preciso entonces, formular unas cuantas preguntas. ¿Cuál golpe de Estado? Todo indica que no ha sido afortunada la oposición en la escogencia de las palabras. No parece que el conjunto de acciones, aciertos y errores del gobierno configuren una interrupción violenta de la marcha democrática del país. Las decisiones esenciales que los impulsores de la paz negociada han tomado hasta ahora, deben pasar por el control de los órganos jurisdiccionales previstos en la Constitución Nacional. Sobre su independencia no caben mayores dudas. En recientes fallos la Corte Constitucional ha declarado inválidas decisiones impulsadas por el gobierno. ¿Cuál blindaje? En las últimas semanas la discusión sobre este punto ha sido casi feroz. Ciertos espíritus reposados han recordado lo que pasó en el sur del continente con varias leyes de punto final, que unas décadas después fueron revocadas por la presión de la sociedad. Otros comentaristas, obrando con sensatez, han dicho que a este proceso de paz hay que darle blindaje político, porque el jurídico es deleznable. No importa lo que diga la multitud de expertos internacionales que ha convocado el gobierno. Nada impedirá en el futuro que cualquier juez o autoridad administrativa inaplique por vía de excepción de inconstitucionalidad, alguna decisión que desarrolle los acuerdos.¿Cuánta Paz? El gobierno ha presentado la paz que busca con las Farc como si fuera una meta total. Algo bien alejado de la realidad. El reciente secuestro de periodistas por parte del ELN en el Catatumbo y la presencia constante de otras formas de delincuencia en muchos sectores del país permiten concluir que la insurgencia de las Farc es tan solo una parte del problema. Llegar a un acuerdo con la gente de La Habana es un gran avance, pero no traerá la paz completa para el país. Por ello no se justifica exacerbar a mucha gente con excesivas concesiones a un grupo armado que no representa sino una porción de la insurgencia.¿Qué sigue? Se acerca una etapa de importantes decisiones judiciales sobre lo tratado en La Habana. De manera fundamental deberá decidirse sobre la validez del plebiscito como mecanismo de refrendación popular; y en cuanto al acto legislativo que ha terminado su curso en el Congreso, los jueces tendrán que decidir sobre varios de sus aspectos más polémicos, como la inclusión en el séptimo debate de la propuesta de volver intangibles los acuerdos. Pero cualquiera que sea la decisión judicial, el país debe ser consciente de que ha llegado la hora de continuar en el esfuerzo que se inició en busca de la paz. Gobierno y oposición deben situarse a la altura de los acontecimientos.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad