Un perdón imposible

Agosto 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

La opinión se encuentra conmocionada ante la posibilidad de que el Fiscal del Distrito de Manhattan solicite el retiro de los cargos que por asalto sexual se formularon hace algunas semanas contra Dominique Strauss-Khan. La verdad es que el destacado -pero enfermo- político francés hace rato dejó de conducir sus propios destinos. Su última decisión fue digna: renunciar al cargo de presidente del Fondo Monetario Internacional. De ahí en adelante la suerte de Strauss-Khan quedó a merced de los poderosos intereses socialistas que quieren a toda costa mantenerlo como el gran rival de Nicolás Sarkozy en las próximas elecciones presidenciales francesas.En vista de que el historial de conductas sexuales abusivas de Strauss-Khan es muy abultado, la estrategia de quienes desean apuntalarlo a cualquier costo varió de manera significativa: salieron de cacería a escudriñar cada resquicio de la vida de Nafissatou Diallo, la inmigrante africana que lo denunció. Su condición inicial de indocumentada, sus pecados y debilidades, su larga lucha por sobrevivir como madre soltera, todos sus momentos grises han sido magnificados ante el Fiscal para lograr que éste desestime la credibilidad de la mucama agredida.En los Estados Unidos el cargo de Fiscal de Distrito es provisto por elección popular, lo que por fuerza lleva a quien gane a sumergirse en la actividad política. El actual Fiscal es Cyrus Vance Jr., hijo de un connotado político demócrata del mismo nombre. Se especula ahora con la circunstancia de que las afinidades ideológicas entre los socialistas franceses y los demócratas norteamericanos pueden llevar al Fiscal Vance a minar la credibilidad de la agredida y, por ende, a liberar de culpa al todopoderoso Strauss-Khan. Si ello llegara a ocurrir es toda la humanidad la que debería sentirse ofendida. Las pruebas e indicios que se conocen hasta ahora, llevan a creer que la mucama sí fue asaltada sexualmente por Strauss-Khan. No importa la preponderancia del agresor ni importa la humilde condición de la víctima. El oprobioso ataque sí sucedió. La conducta violenta de los hombres contra las mujeres es una calamidad muy extendida, que nos recuerda las épocas salvajes en que fuimos primates. La civilización es, precisamente, la llamada a corregir esa lacra, con puño firme y no con mano tendida.Un caso parecido -aunque no con tantos ribetes delictuales- es el ocurrido en Colombia con la golpiza que el entrenador de fútbol Bolillo Gómez le propinó a la mujer con quien departía en un bar de la capital. Nadie obliga a los ciudadanos a que asuman cargos con figuración pública. Por eso, desde el momento en que toman esa decisión, deben cuidar su conducta porque sus actos y omisiones se convierten en ejemplos, buenos o malos. El Bolillo debe saber que, en materia de violencia contra la mujer, el perdón es imposible.***Ya está decidido. Si los amigos de la trapisonda se salen con la suya y logran descalificar a Rodrigo Guerrero y a Susana Correa, votaré en blanco. En ese caso, obedeceré a mi condición de caleño amante de su ciudad.

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