Un oficio serio

Julio 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Para quienes no lo conocieron, Gabriel Antonio Goyeneche fue un megalómano inofensivo, quien en la Bogotá de hace varias décadas decidió asumir el rol de candidato a la presidencia. Su hábitat natural era la Universidad Nacional, donde los estudiantes gozaban con él y lo apoyaban. Tanto que resolvieron graduarlo. Con mucha frecuencia, el ‘doctor Goyeneche’ también se paseaba por el escaso espacio que separaba al Café Pasaje del edificio de El Tiempo. Era un buen bufón, que a nadie ofendía, salvo al sentido común: fue famosa su propuesta de colocar una marquesina a Bogotá para que la lluvia no molestara tanto.En el mismo lado estrambótico del espectro, pero salido del estrato 18, ha surgido un millonario que manifiesta su deseo de ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Donald Trump se llama este personaje, quien desde hace muchos años resolvió convertirse en una deplorable caricatura del capitalismo. Trump desea ocupar en los Estados Unidos el rincón de la xenofobia, el mismo en que se mueven los Le Pen franceses o los de la Liga Norte italiana. Sus recientes declaraciones racistas y excluyentes contra los mejicanos ratifican que para aspirar a dirigir los destinos de una sociedad hay que ser serios.La seriedad consiste, desde luego, en no asumir posiciones populistas o demagógicas, como las que ha tomado el partido griego Syriza ante el descalabro económico de su país. Los populistas griegos han resuelto consultar al pueblo si cancela o no las deudas contraídas. Es decir, primero armaron la fiesta y después se proponen decidir por mayoría si pagan la cuenta. Quienes así obran están condenando a toda una generación al ostracismo internacional. Hace 14 años los derrochadores argentinos de la época pasaron por lo mismo y aún hoy las consecuencias de esa actitud populista no se han borrado.Por supuesto que se sabe que acudir al populismo y a la demagogia da votos. Como dice el periodista francés Jean–Marie Colombani; “Desgraciadamente, en tiempos de crisis la demagogia suele ser lo que mejor funciona”. Pero el gobernante serio debe saber que las sociedades no duran uno o dos períodos electorales, sino muchos más. Hay que tomar el ejemplo de Hugo Chávez, quien para solucionar problemas de coyuntura revolcó las instituciones de su país hasta llevarlo al caos actual.Se acerca el día en que en las ciudades colombianas se sepa en definitiva quiénes aspiran a alcaldes. Este columnista vuelve a expresar su intención de voto: mi candidato será una persona seria. Votaré por quien comprenda la gravedad del problema del jarillón oriental y por quien entienda que sacar adelante a Emcali es un compromiso de ciudad. Iré a las urnas para apoyar programas concretos y aterrizados, y no me inclinaré por quienes agiten ideologías. Eso no es del resorte de los alcaldes. Miremos no más el deplorable ejemplo de Petro en la capital.En conclusión: ni Trump ni Goyeneche. Gente seria.* * * Es inaudito que el Gobierno Nacional esté dispuesto a gastar 800 mil millones para un nuevo aeropuerto en Bogotá. Sin ningún asomo de populismo, preferimos que ese dinero se invierta en mejorar las zonas deprimidas del litoral Pacífico, del Putumayo y del Norte de Santander. Los habitantes de las distintas regiones de Colombia tienen que atajar estos despropósitos de la Nación, que solo contribuyen a ahondar nuestras grandes desigualdades.

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