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Para aproximarse a un juicio veraz sobre la era Uribe, es preciso...

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Agosto 09, 2010 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Para aproximarse a un juicio veraz sobre la era Uribe, es preciso proceder como en el caso de las muñecas rusas: abrir la correspondiente al segundo cuatrienio (censurable y pendenciera) para tratar de encontrar en el Uribe del primer periodo al mandatario que recuerde la historia. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que Álvaro Uribe dejó huella en el país. Uribe Vélez adoptó el principio elemental de que nadie monta un negocio en un barrio donde asaltan una tienda todos los días. Eliminada la inseguridad, la actividad económica fluye por sí sola. Colombia es un país de emprendedores. Bastó con que Uribe aplicara en su primer periodo la noción de que las democracias no son bobas y deben brindar seguridad a sus ciudadanos, para que la economía del país iniciara el ciclo positivo que hasta ahora la ha caracterizado. Subsisten preocupantes niveles de inseguridad urbana, pero el panorama general es incuestionablemente mejor que en 2002.En materia de incremento de la percepción de seguridad, la era Uribe batió récord. Pero en la gestación de la continuidad del Presidente para el segundo periodo comenzaron los problemas. Tarde o temprano la historia señalará la influencia del político antioqueño Fabio Valencia Cossio en los cambios que experimentó Uribe. En el 2005 Valencia regresó al país, tras varios años como embajador en Italia, para asesorar al jefe del Ejecutivo. No parece ser una mera coincidencia el hecho de que las tácticas y estrategias utilizadas en Italia por Silvio Berlusconi para enfrentar a la prensa y a la Justicia se vieran de pronto reproducidas en Colombia.Lo cierto es que Uribe Vélez cambió. Su segundo mandato, cuestionado desde la aprobación del viraje constitucional que aceptó a Uribe como candidato a la reelección, mostró a un gobernante rodeado de áulicos dispuestos a golpear con el mazo del poder a todo aquel que se saliera de la fila de la ciega aprobación al régimen. Es paradójico constatar que un presidente como Uribe, con los altísimos niveles de popularidad que siempre tuvo, tolerara, permitiera o protagonizara los vergonzosos espectáculos de espionaje interno, de irrespeto constante a las altas Cortes y de pugnacidad casi enfermiza. ¿Con qué fin se golpeó a los poderes fácticos de nuestra democracia si por amplia mayoría la gente aprobaba lo que en esencia hacía Uribe? Todos esperamos que la nueva etapa del ‘uribismo sin Uribe’, encarnada en Juan Manuel Santos, destile y depure las estructuras de la seguridad democrática. Ojalá se comprenda que el desastre diplomático de la era Uribe es imperioso repararlo. El buen diplomático es quien se lleva bien con sus vecinos y no con sus antípodas. Los gigantescos desbalances regionales de la era Uribe deben ser corregidos cuanto antes. Y no hay democracia seria que no profese respeto y acatamiento por sus jueces. La pregunta es: ¿dejará Uribe gobernar?* * * Excelente noticia el nombramiento de Francisco Lourido en la Gobernación del Valle. Hay que rodear a Pacho, y esperar que con él vuelva el departamento a ocupar en el país el puesto que le corresponde.

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