Nuevos aires

Nuevos aires

Enero 20, 2014 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Pocas veces ha sido más acertada la escogencia del personaje del año 2013. Destacada su figura por medios tan importantes como las revistas ‘Time’ y ‘The New Yorker’, el papa Francisco se impuso por los renovados aires (buenos aires) que este clérigo argentino ha traído al mundo católico. Su sencillez llevó al escritor español Juan Goytisolo a expresar su tentación a llamarle, no Francisco, sino simplemente Paco. Como a cualquier buen señor del vecindario.Una fácil definición de América puede ser: Europa sin boato. Solo personajes aculturados como el boliviano Evo Morales niegan la omnipresente influencia de Europa en la conformación de la esencia americana. Imponente el predominio de lo anglosajón en el norte del continente e innegable la presencia ibérica y mediterránea en el resto de América. Otras expresiones de origen europeo son solo puntuales, como lo son los anclajes con culturas de otros continentes.Pero América es ajena al esplendor y a la fastuosidad. Por ello no se podía esperar que el primer Papa americano continuara cultivando las formas alambicadas y el interminable besamanos que, a pesar de tantas revoluciones, se han colado hasta el presente europeo, directamente desde la Edad Media. Francisco es un jesuita argentino de Buenos Aires que monta en tren, sigue con vehemencia al club de fútbol de sus años mozos, prefiere la vida frugal y, por sobre todo, habla claro.En poco menos de un año el papado de Francisco ha dado mucho de qué hablar. Fue fascinante que enviara a los pastores a untarse de gente en la calle (“un pastor debe oler a oveja”, dijo), que condenara la vida fastuosa que llevaba el obispo alemán de Limburg, que estrechara fraternalmente las manos de quienes lo saludaban, que impusiera a los empleados del Vaticano la obligación de marcar tarjeta, y que enfrentara el saneamiento de las problemáticas finanzas del Vaticano con gran entereza.Francisco cuenta en su haber con el apoyo de los 17.000 jesuitas que hay en el mundo. La Compañía de Jesús es uno de los más respetados centros de pensamiento, cuyos perfiles organizacionales han sido motivo de admiración y estudio. Los pasos que ha dado el papa Francisco demuestran ese hondo compromiso con la eficacia en el cumplimiento de una misión, que parece típico de la formación jesuita. Lejos de suscitar los resquemores que se despertaban en otras épocas vaticanas, la influencia de los seguidores de Ignacio de Loyola viene esta vez precedida de la mejor lección de todas: Francisco predica con el ejemplo. ***En la Cali del Siglo XXI hay una gran verdad: la ciudad construye sus viviendas al extremo sur y las fábricas y lugares de trabajo se concentran en el extremo norte. Por ello la única visión acertada es la que promueva el establecimiento de vías rápidas que unan los dos extremos. No es claro, entonces, que los urbanistas diletantes sigan alentando el aprovechamiento del antiguo corredor férreo en soluciones de paisaje y de simple recreación. Ese corredor debe ser aprovechado para el transporte, porque los sueños pueden liberarse en cualquier parte.

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