No retorno

Diciembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Hay hechos y circunstancias que deberían marcar el fin del camino. El punto de no retorno. Es preciso estar atentos a la ocurrencia de esos eventos para hacerlos conocer, interpretarlos y proponer los cambios necesarios. Pero los hechos son tozudos y cíclicos. Por eso se requiere detectar los rebrotes de la maleza humana y pregonar -cuando toque- el uso de la guadaña. No hubo en todo el violento Siglo XX iniquidad más grande que la campaña montada por el nazismo para aniquilar -selectiva y progresivamente- a millones de seres humanos aduciendo purezas raciales, pregonando desprecios atávicos o simplemente demoliendo a quienes se consideraron opositores políticos. Europa sabe muy bien de lo que hablamos. Un político de ultraderecha, director del partido Jobbik, ha comenzado a agitar en Hungría los viejos clichés antijudíos, con procedimientos típicos del fanatismo nazi: solicitó públicamente la elaboración de listas de los judíos vinculados al gobierno húngaro. Un acto intolerable. El personaje en cuestión no debería olvidar que hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial, el dictador Miklós Horthy deportó judíos húngaros hacia el infierno de los campos de concentración.Pero el caso más espectacular del no retorno ocurrió en una escuela de Newtown, Estados Unidos. Un criminal de 20 años fusiló a su madre, a 20 niños de primaria, a 6 maestras y luego se suicidó. Lo revelador es que 3 días antes de la matanza de niños, hubo un tiroteo en Oregón con saldo de 4 muertos, y 4 días después del crimen de la escuela, otro tirador en Colorado se disparó tras dejar 3 cadáveres a su alrededor. Ninguna sociedad desarrollada ha acercado más las armas a los desequilibrados. Es imposible que la nación líder del mundo no proceda ya a un drástico control de armamentos. Para Nicholas Kristof, del New York Times, los norteamericanos tienen que tener el coraje para cambiar de rumbo. Y modificar el paradigma que une la libertad y la seguridad a la posesión de armas de fuego. ¿Son menos libres los canadienses o se sienten menos seguros los australianos por haber controlado las armas? En Australia está severamente limitado el número de armas que se pueden tener legalmente. Y en Canadá, quien desee adquirir un arma debe conseguir dos mentores que avalen su solicitud y esperar 28 días para que el arma le sea vendida. Cuando las armas de fuego se dirigen contra los niños de una escuela, como en Newtown, ha llegado el punto de no retorno. Nunca ha sonado más grotesco el discurso de los defensores del armamentismo cuando -como ahora- proponen que el peligro de las armas en los colegios se combata con más armas: colocando guardas armados en las escuelas. Esta vez el punto de no retorno es moral.***Muchos se asombran ante la cantidad de demandas que se interponen contra el Estado. Lo asombroso es la ineptitud y el desgobierno de los órganos estatales. ¿Cómo es posible que los reguladores y vigilantes no hubieran sido capaces de detectar la gigantesca trama que tejieron los individuos de Interbolsa? ¿Ejércitos de funcionarios que devengan pero no gobiernan?

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