No más vueltas

Deschavetados

Febrero 25, 2018 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

Desde el principio la llamada Revolución Bolivariana ha sido una aventura de personajes desquiciados, secundados por una corte de antisociales. Chávez el deschavetado mayor, se imaginó un mundo que no existe, una política insostenible y una economía caótica. Lo único que estos supuestos rebeldes querían era apoderarse de la riqueza petrolera de Venezuela. Se calcula que 2 millones de chavistas disfrutan hoy de las ventajas y gabelas del poder, en detrimento de la enorme mayoría de la población.

La última genialidad del deschavetado Maduro ha consistido en lanzar una criptomoneda llamada petro. El supuesto respaldo de esa fantasía económica es una parte de las reservas petrolíferas de Venezuela, lo que para el dictador Maduro es una poderosa arma contra los Estados Unidos. No es fácil de entender la argumentación de Maduro, quién en un acto público se dirigió a la potencia norteamericana diciéndole: “A ese Supermán le llegó su criptonita”.

Deschavetados hay en todas las latitudes. Ante la última gran tragedia causada por un tirador maniático en una escuela pública de la Florida, Donald Trump y sus amigos de la Asociación Nacional del Rifle han propuesto soluciones francamente insólitas. Como dice el viejo refrán, “al que no quiere caldo se le dan dos tazas”. Ahora Trump y su gente proponen que los ciudadanos se armen más, incluso en los colegios.

Con una simpleza que asusta un partidario de los fabricantes de armas dijo públicamente: “contra un hombre malo con un arma el remedio es un hombre bueno con un arma”. Pero esta retórica cavernaria ha dejado de surtir efecto entre los jóvenes. Para fines de Marzo se ha convocado en Washington una enorme manifestación de jóvenes provenientes de todos los Estados Unidos con el propósito de decirles al presidente y a los congresistas que llegó la hora del control efectivo de las armas. Se sabe que todas las modificaciones estructurales en las sociedades parten del cambio de paradigmas en los jóvenes.

No pueden ser más deschavetados los que siguen creyendo en las bondades democráticas del presidente ruso Vladimir Putin. El culto a su personalidad se incrementa en la medida en que el régimen deja de ser verdaderamente democrático. Parece comprobado un propósito estratégico del Kremlin, consistente en hacer espionaje electrónico para interferir en las elecciones democráticas en varias partes del mundo. De esas fechorías rusas se quejan en Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Francia y hasta en el proceso de Secesión de Cataluña.

Pero las últimas andanzas de Putin y su gobierno ya son francamente preocupantes. El tirano sirio Bashar al–Ásad ha demostrado una crueldad sin límites a la hora de reprimir a todos los que considera sus enemigos. No se respeta a la población civil y se la somete a un tratamiento totalmente violatorio de los tratados internacionales sobre la materia. La Rusia de Putin está detrás de todo esto con un gran apoyo en armas y en cobertura diplomática.

Como deschavetados andan los que apoyan a nuestro Petro, ignorando que se trata de un pésimo administrador público, acostumbrado a actuar a las patadas y a pasar por encima de convenciones y frenos.

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Excelente la información de que Francia apoya el proyecto del tren de cercanías entre Cali y sus alrededores. La dinámica del crecimiento indica que este es el momento para empujar en serio este proyecto.

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