No hay agendas

Mayo 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Ante la vergonzosa escalada de la guerra sucia en que se han trenzado las dos vertientes del grupo político que desde 2002 maneja los destinos del país, brota una melancólica conclusión: esas facciones carecen de agendas electorales. La gente de Zuluaga y el equipo de Santos parecen ignorar que al ciudadano del común lo que de verdad le interesa es escuchar propuestas para solucionar los graves problemas que aquejan al país.¿Qué le quita o qué le pone a un sanandresano que Songo haya interceptado a Borondongo y que éste haya hecho lo mismo con Bernabé? ¿Y para colmo de males, usando a los mismos piratas? La realidad indica que a los del archipiélago sí les afecta la solución final que Bogotá dé al lío fronterizo con Nicaragua, pues quieren seguir pescando como colombianos en el mismo mar en que siempre lo han hecho. Y quieren saber si esa lejana ciudad del altiplano dejará algún día de ser la sede del rifirrafe y el calambur.Ante la tragedia ambiental del Casanare, ¿qué les importa a los lugareños si un aspirante desciende de Nicolasa y el otro de Bernardina? ¿O ninguno de ninguna? Lo que esa región y el resto del país esperan es que existan funcionarios responsables, que abandonen su letargo burocrático, y que prevean, avizoren y se anticipen a los hechos que dañarán el ambiente. Están en mora nuestros dirigentes de echar a andar la reforma a las corporaciones regionales, que ya se frenó una vez en el actual gobierno.Y a los abandonados habitantes del Pacífico, para qué bombardearlos con noticias sobre infiltraciones de dineros calientes en tal o cual campaña. Las propuestas que el país espera oír son cómo eliminar los palafitos de Buenaventura, cómo dar viviendas estables y seguras a los porteños, cómo dotarlos de agua potable continua y de excelente calidad. Es lo mismo que ansían las demás comunidades de la región. La salud y la educación deben mejorarse en la zona pero falta que los candidatos a gobernar el país propongan las maneras de hacerlo.A los angustiados habitantes de la periferia que lidian día a día con el monstruo de los poderes de facto, no les va ni les viene que un bando se lucre electoralmente con el proceso de paz de La Habana y que el otro lado quiera desmontarlo. Esos compatriotas necesitan la paz, pero acompañada de inversiones estatales que aseguren a los jóvenes del campo que su futuro no está en un grupo armado o en un socavón de la minería ilegal.Los pobres habitantes de la ciudad más grande de Colombia desearían saber si quienes aspiran a gobernar desalentarán el huracán concentrador que ha llevado a la capital a millones de compatriotas de las regiones porque solo en Bogotá se ofrece empleo en abundancia. No basta con proclamar que no se es centralista; hay que expresar que se suspenderá la catarata de recursos oficiales que allá se pierde en burocracia. El resultado es una ciudad saturada de gente, que no puede movilizarse y que ve cómo se roban a diario sus recursos. Por eso cabe preguntar a los camorristas: ¿tienen ustedes agenda?* * * Su imagen ya se conoce. Es el líder de una demencial secta islámica que depreda desde hace años el noreste de Nigeria. Esta vez ha traspasado los límites de la convivencia civilizada, pues ejecutó el secuestro de 200 jóvenes nigerianas con el fin de esclavizarlas y venderlas. Se llama Abubakar Shekau y es el nuevo enemigo público número uno del mundo.

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