No en nombre de Dios

Julio 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Después de siglos de conflictos y persecuciones, después de tanta destrucción y de tanta sangre derramada, uno podría esperar del Siglo XXI que hubiera llegado con la globalización de la paz religiosa. No es admisible que cuando han logrado extenderse por todo el globo la ética de los derechos humanos, las corrientes de la economía, las maravillas de la comunicación, los principios básicos de las democracias, y hasta los fuertes disuasores de la agresión como el deporte y la música, la gente continúe matándose por diferencias de religión.El Papa ha efectuado hace poco un sentido llamado a los habitantes de Nigeria para que detengan sus enfrentamientos religiosos. Una secta islamista, Boko Haram, ha emprendido una violenta persecución contra templos cristianos. Lo preocupante radica en que jóvenes de las comunidades cristianas han comenzado una serie de actos de venganza, sin que aparezca hasta ahora la acción del gobierno central del país encaminada a detener la espiral de sangre y destrucción.No es posible admitir a estas alturas de la evolución humana que los pueblos sigan atacándose en nombre de Dios. Esa atávica agresividad de la gente ya no sólo se expresa en enfrentamientos entre religiones bien definidas, como ha sucedido desde hace años entre judíos y musulmanes en el Cercano Oriente; o entre cristianos coptos y la mayoría musulmana en Egipto; o entre musulmanes y cristianos en Indonesia.Graves enfrentamientos se presentan también entre distintas tendencias de la misma religión madre: los kurdos suníes y los árabes chiíes en Irak; los alauíes del sanguinario Al Asad y los suníes que son mayoría en varias ciudades sirias; los chiíes y los bahaíes, enfrentados en Irán. Los anteriores se aniquilan sin percatarse de que, en últimas, todos se deben a Alá y sus mensajes coránicos. Como también luchan desde hace años los budistas chinos y los budistas tibetanos, ambos hijos de Buda. Sin olvidar los conflictos que duraron años, como el de cristianos católicos y cristianos protestantes en Irlanda del Norte.El mensaje del Vaticano en relación con el creciente conflicto en Nigeria, es oportuno y bien intencionado. Pero, lamentablemente, la lúgubre profecía del politólogo norteamericano Samuel Huntington parece estarse cumpliendo: los pueblos están haciendo de su religión y de sus ideas el motivo para continuar enfrentándose. “Choque de civilizaciones”, lo llamó Huntington, aunque, por cierto, lo civilizado consiste en no aniquilar a los demás por sus creencias religiosas.***El nuevo gobernador del Valle es Ubeimar Delgado Blandón. Las circunstancias políticas por las que ha atravesado el Departamento han generado una enorme abstención y un elevado número de votos en blanco, pero no cabe duda acerca de la legalidad de la escogencia. Continuar siendo ‘anti-sistema’, cómodamente instalados dentro del ‘sistema’, no es un acto de ayuda a esta comarca. El nuevo mandatario ha sido conciliador y ha dicho que gobernará en equipo con las fuerzas vivas. De eso se trata. A la larga, su buena gestión redundará en beneficio de todos.

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