Malas personas

Febrero 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Este mundo –que todo lo clasifica– elabora de tanto en tanto listas de los mejor vestidos, los más poderosos, las fortunas más grandes, las figuras más relevantes del mundo del espectáculo y un largo etcétera. Por qué no probar –pensamos– con una selección de los hombres y mujeres que en el momento actual hacen el mérito para integrar la lista de las malas personas. Cada lector puede, por supuesto, agregar a la lista sus escogencias individuales pues hay mucho de donde echar mano. Maleza humana es lo que sobra.¿Quién duda de que el primer lugar entre las malas personas, en la categoría de pésimas, se lo llevan los fanáticos del Estado Islámico y de Boko Haram? A estos asesinos que cortan cabezas, que incineran gente y que amenazan con violaciones colectivas ante las cámaras no se les puede combatir con grandes bombardeos. No se eliminan moscas a cañonazos, como dice el viejo refrán. Sígase el ejemplo de Simón Wiesenthal, el ucraniano que desde Viena organizó una cacería discreta e implacable de los otros asesinos por definición, los nazis que cremaban personas. A los fanáticos modernos hay que cazarlos y entregarlos a las autoridades para que sean efectivamente castigados.Los tratantes de seres humanos no pueden quedarse atrás. Estos siniestros mercaderes se valen de las ilusiones de los más necesitados para cometer con ellos crímenes terribles. Hace poco unos traficantes de personas llenaron de inmigrantes un barco destartalado y lo dejaron a la deriva frente a las costas de Italia. Todos los días los ‘coyotes’ lanzan a su suerte a decenas de inmigrantes en la frontera entre México y Estados Unidos. Y el mal ha llegado hasta nosotros: ya es frecuente interceptar a grupos de inmigrantes asiáticos que de la mano de los traficantes atraviesan nuestro país, buscando llegar a Norteamérica.Si en los casos anteriores es vano intentar una justificación, hay otros miembros de la lista que pueden tener ciertas razones a su favor. Es forzoso incluir a Vladimir Putin, definitivamente un mal tipo. En la medida en que pasan los años va aflorando el antiguo agente de la KGB, cuya escuela fue la sórdida Alemania Oriental de la posguerra. Putin es un megalómano atropellador, que desprecia las formas democráticas. Pero le cabe cierta razón en el hecho de que los rusos étnicos del este de Ucrania son más afines a Moscú que a Kiev.Mala persona es, a no dudarlo, Cristina Fernández. Entre ella y su difunto marido construyeron una inmensa fortuna cuya única explicación es su larga estadía en las entrañas del poder. El populismo peronista ha florecido de nuevo bajo el mandato de Fernández y a los medios que han tratado de criticarla, se les ha golpeado muy duro. Las triquiñuelas de la presidenta no alcanzan, sin embargo, para creerla capaz de eliminar físicamente al fiscal Nisman. No hay que componer un tango: el pobre fiscal, presionado por las circunstancias, optó por suicidare.Lo sentimos: Nicolás Maduro y los demás chavistas no caben en esta lista. Ellos deben encabezar, sin competencia alguna, la selección de los más torpes.* * * Cada vez somos más numerosos los colombianos que no compramos las peligrosas trifulcas que Santos y Uribe tratan de vendernos. Cuidado con el ardor de las palabras. Ojo con las provocaciones verbales y los adjetivos descalificadores. En este país los barriles de pólvora han explotado muchas veces.

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