Magia, magia…

Magia, magia…

Agosto 18, 2014 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Muchos recuerdan a David Copperfield, el ilusionista norteamericano que brinda espectáculos en los cuales hace desaparecer grandes objetos: la Estatua de la Libertad, el tren expreso de Oriente, una aeronave. No podemos negar que el Presidente colombiano tiene algo de este mago de renombre. Nuestro Copperfield también ejecuta impactantes actos en los cuales hace desaparecer, como por arte de magia, hechos contundentes y verdades protuberantes.Uno de los actos más renombrados de nuestro ilustre mago consistió, hace un año, en negar la existencia de un paro agrario nacional que -cuando fue desconocido desde la capital- había causado ya 4 muertos y parálisis casi total en las carreteras. La frase usada por Santos (“el tal paro nacional agrario no existe”) pasó a la colección de grandes exabruptos que avivan y salpimientan la historia de esta querida patria. El último espectáculo de nuestro ilusionista consistió en hacer desaparecer todo un departamento, capital natural a su vez de la región más promisoria del país. En la confección de su gabinete ministerial el presidente Santos borró casi por completo al Valle del Cauca, como si estuviera cobrando a esta región la espontaneidad de sus gentes. Ni siquiera correspondió la altísima votación que obtuvo en los últimos comicios, lo que debe tener pensando a quienes dieron tanto por él. Bueno, estaban advertidos…La cuota entregada al Valle es el Ministerio de Cultura. No tenemos nada contra la coterránea que lo ocupa, cuyos méritos en esa área son ampliamente reconocidos. Pero es un grotesco truco de magia salir del Valle del Cauca así como así. Solamente un ilusionista de marca mayor podría ignorar nuestro peso e importancia. Según cifras del Ministerio de Hacienda, el presupuesto del Ministerio de Cultura representa el 0,2% del total nacional. Y si se quiere atender al orden de prelación de los ministerios, la ley 1444 de 2011 -sancionada por nuestro gran ilusionista- coloca al Ministerio de Cultura en el número 16 entre 16. Es decir, en el corazón del connotado mago portamos el farolito y manejamos chichiguas. No importa que nuestra economía regional represente un 11% del PIB nacional y los resultados del departamento sean mejores que los de varios países latinoamericanos.Pero el ilustre mago no solo hace desaparecer verdades contundentes. También se especializa en lo contrario: trocar, con artes de ilusionista, el capítulo de víctimas de los diálogos de La Habana en un desfile de perjudicados de todos los sectores que han experimentado la violencia en Colombia. ¿Acaso las conversaciones no eran entre el Estado y las Farc? ¿No fue esa la versión que se vendió a la sociedad colombiana?Para muchos de los colombianos tener un presidente que a cada rato se desdice es una verdadera desdicha. Casi una pesadilla. En el caso del Valle del Cauca podríamos adjudicarle al presidente un 0,2% de credibilidad, igual tratamiento al dado por él a la región. Pero eso, tratándose del jefe del Estado, sería una grave falta de cultura…***El crecimiento urbano de Cali se ha vuelto imparable hacia el sur. Allá hay área suficiente para construir. Por eso preocupa que los soñadores lleguen a tomarse el ‘Corredor Verde’ y, en vez de asegurar ese espacio para construir vías rápidas de comunicación entre el sur y el norte, lo conviertan en una serie de parquecitos para elevar cometas en agosto…

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