Los vices

Los vices

Marzo 25, 2018 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

Nuestra generación se conmovió, al igual que todo el mundo, cuando en noviembre de 1963 un francotirador asesinó al presidente de los Estados Unidos. Las esperanzas y los aíres de renovación que John F. Kennedy trajo al mundo de entonces parecieron perderse para siempre tras el crimen de Dallas. Pero no debe olvidarse que la democracia presidencialista ha sido creada y desarrollada por los norteamericanos. Pocas horas después del fallecimiento de Kennedy, el vicepresidente, un veterano político tejano de nombre Lyndon B. Johnson, asumió el primer cargo de la gran potencia. No hubo vacío de poder.

La gestión de Johnson como nuevo presidente llevó sin sobresaltos a los Estados Unidos por los 6 años siguientes. Johnson carecía del encanto intelectual del presidente asesinado; tampoco tenía el roce mundano de Kennedy; pero conocía como la palma de su mano a los partidos políticos y la marcha del congreso. La historia demostró que su selección como vicepresidente fue un acierto.

Pero no solamente los hechos trágicos como el de Dallas producen relevos intempestivos en el ejercicio de los altos cargos. Hace un par de años Dilma Rousseff se vio envuelta en el carrusel de corrupción del Brasil, por lo cual fue depuesta de su cargo. Quien la reemplazo el vicepresidente Michel Temer, obtiene cada día que pasa mayor reconocimiento a su labor.

Tenemos fresco el caso del Perú. El presidente Pedro Pablo Kuczynski, no obstante sus comprobadas cualidades de buen administrador, no pudo entender ni superar la crisis de gobernabilidad que le plantearon los sectores de oposición en ese país. En la semana pasada Kuczynski se vio forzado a renunciar al cargo. De inmediato fue llamado a ocupar la vacante el vicepresidente Martín Vizcarra, un ingeniero de perfil bajo y de no mucha experiencia política. En estos momentos todas las fuerzas peruanas se han comprometido a ayudarlo para sacar a delante su gestión.

Los presidentes pueden enfermarse, como cualquier ser humano. Colombia recuerda la hospitalización de urgencia a que fue sometido el presidente Virgilio Barco durante un viaje por el lejano oriente. El estado de salud de los aspirantes a dirigir nuestro país es un tema público y como tal deberá oportunamente ser expuesto a los ciudadanos. Este es un asunto que dejó de ser tabú en las democracias modernas.

De igual manera los electores tienen el derecho de conocer las capacidades y perfiles de aquellas personas que en calidad de vicepresidentes pueden ser en un momento dado llamados a ocupar el primer cargo de la nación. Los candidatos tienen la tendencia a buscar como coequipero a alguien que les aporte votos y entronques políticos. Pero es deber del elector analizar las capacidades de estadista de quien se inscribe como vicepresidente.

En reciente entrevista televisiva el exceso de ímpetu verbal de la senadora Claudia López causó un ataque de risa de su propio compañero de fórmula Sergio Fajardo. Es muy difícil creer, entonces, que esta aspirante a la Vicepresidencia pueda desempeñarse en forma apropiada si eventualmente fuera llamada a ejercer la primera magistratura.

Clara López ya se mostró en el ejercicio de funciones pública y ni fu ni fa. Todos los análisis concluyen en que los mejores prospectos de vicepresidentes son Marta Lucia Ramírez, compañera de Iván Duque y Juan Carlos Pinzón coequipero de Vargas Lleras.

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