Los líos del gigante

Octubre 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Acaba de morir, a los 102 años, el único hombre que pudo decir que derrotó no a una sino a dos potencias. Un vietnamita de poco más de metro y medio de estatura, que en cosa de veinte años venció militarmente a Francia y a los Estados Unidos: el general Giap, campesino que luchó, más que por implantar el comunismo, por lograr la soberanía de su país. Sus triunfos militares precipitaron el declive definitivo de Francia como potencia colonialista, pues poco después de dejar Indochina, Francia perdería también la guerra de Argelia. Pero, como lo observa Miguel Ángel Bastenier, la victoria de Giap poco efecto tuvo en la marcha de los Estados Unidos.Los norteamericanos digirieron con rapidez los enormes costos de la guerra de Vietnam, aunque los recuerdos de los 60.000 muchachos sacrificados allá entristecieron durante décadas el espíritu de los Estados Unidos. No puede, entonces, hallarse allí la causa inicial de la grave crisis que afecta hoy a la primera potencia del mundo. La lección de los años sesenta fue que se puede perder una guerra, sin que ello represente para el derrotado el caos total.Surgieron, entonces, los genios monetaristas que comenzaron a entenderlo todo como mayores o menores sumas de dinero, mayor o menor flujo de circulante. El gran regulador de semejante sistema –peligrosamente simple– fue el gobierno federal de los Estados Unidos. Que el gobierno emita aunque no diga que lo hace. Que el gobierno cree bonos a cargo del Tesoro, pagaderos a términos en los que casi todos los tenedores estarán muertos. Y que el gobierno se endeude a fondo perdido, pues desaparecida como potencia la Unión Soviética, ningún estado sobre la tierra tendrá el poderío militar para exigirle al deudor la cancelación de sus obligaciones. El panorama pasó de preocupante a grave bajo la presidencia de George W. Bush, quien al rebajar los impuestos a los más pudientes, forzó a los gobiernos a recurrir cada día más al endeudamiento. Total: hoy la deuda norteamericana es superior al PIB. La misión de los diplomáticos de Estados Unidos se ha convertido en una serie de giras destinadas a apagar los incendios políticos que, de convertirse en guerras internacionales, exigirían la presencia de tropas que hoy con dificultad pueden ser sostenidas por la gran potencia. Y las constantes visitas a China para que siga recibiendo bonos del Tesoro, sin que se le ocurra a Beijing la mala idea de hacerlos efectivos.Gústele o no a la gran masa de malos economistas, la señora Ángela Merkel va poco a poco imponiendo sus criterios a Wall Street, la City londinense y demás emporios financieros mundiales: si usted gasta cuatro y tiene dos, se revienta…* * * Al presidente Santos –ahora tan apaleado en los sondeos– hay que reconocerle que siempre apoyó y siempre creyó en el proyecto de José Pékerman para clasificar a Colombia al Mundial de fútbol de Brasil, en 2014. Pékerman, antiguo taxista, demostró cómo se conduce un grupo hacia una meta. Si finalmente don José acepta ser colombiano, qué buen consejero sería para los estancados diálogos de La Habana…

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