Los Estados parias

Los Estados parias

Septiembre 10, 2017 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

A una pareja de colombianos se le ocurrió hace unos años cumplir un propósito algo extraño: decidieron conocer Corea del Norte. A parte de la intención de turistas que ya habían visto mucho mundo nada se suponía que tenían que hacer dos viajeros en semejante país. Su insistencia produjo frutos: fueron citados a una ciudad fronteriza con China donde los oficiales norcoreanos les expidieron visa por cinco días.

Simultáneamente les retuvieron los pasaportes colombianos y sus teléfonos celulares. Solamente les permitieron llevar consigo una cámara fotográfica. De inmediato les asignaron un guía que debía acompañarlos en todo momento e indicarles qué podían fotografiar y qué no. Se les obligó a comprar un costoso ramo de flores para depositarlo en el monumento a Kim Jong–il, padre del actual líder. Los esfuerzos del guía por mostrar solo lo que consideraba majestuoso, no lograban ocultar la pobreza de la gente.

En la capital del país fueron alojados en un hotel de varios pisos. El guía literalmente no se desprendía de los viajeros, tanto que durmió en la habitación de al lado. En un instante de rara simpatía con los turistas, el guía les advirtió, con toda precaución, que no criticaran en absoluto al régimen porque todo un piso del hotel estaba ocupado por espías y equipos de detección de conversaciones. La atmósfera de opresión fue tanta, que los viajeros se fueron de ese país al cuarto día, antes del tiempo de su visado.

Este es un breve ejemplo de la situación que se vive en Corea del Norte, sede de la tiranía más oprobiosa del mundo, dirigida por un maniático que dispone de armamento nuclear. Corea del Norte es el clásico Estado paria, repudiado por casi todas las naciones del mundo y objeto de sanciones permanentes por parte de los organismos internacionales. Lo que es increíble es que ese Estado conserve vocería en el plano internacional, la cual le tenía que haber sido negada hace mucho tiempo.

Guardadas todas las proporciones Venezuela, bajo la dictadura madurista, está siguiendo los pasos requeridos para convertirse en otro Estado paria. Venezuela no dispone de armas nucleares, pero tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. El país vecino ha sido secuestrado por una minoría fanática y deshonesta, que se apoderó de las rentas petroleras, con la protección de un ejército alineado por la corrupción.

Muchos colombianos no se han dado cabal cuenta de los grandes peligros institucionales que se desprenden del camino dictatorial recorrido por Venezuela. Las sanciones económicas que por fin tomaron los Estados Unidos contra el conglomerado chavista pueden significar el inicio de un cambio de rumbo. El remedio deberá incluir la remoción de líderes como Maduro y Cabello, quienes flotan en medio de la corrupción generalizada.

La Barrida debe abarcar a personajes tan cínicos como la excanciller Delcy Rodríguez, vívido ejemplo de patanería y torpeza galopante. Cuando ocupaba la cartera de Relaciones Exteriores, Rodríguez trato de entrar a la fuerza a una reunión de Mercosur en Buenos Aires, a la que no estaba invitada. Unos meses después en Cancún arremetió contra el país anfitrión, lo que causó revuelo en el Estado Mexicano.

Su última salida es casi humorística: culpó de la escasez que sufre Venezuela desde hace cuatro años a las sanciones económicas que acaban de decretar los Estados Unidos.

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