Los egos

Julio 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Los últimos sucesos en el mundo han revelado una escandalosa lucha de egos masculinos en el ejercicio del poder. Llevar las riendas de los asuntos públicos ha sido una labor tradicionalmente confiada a los hombres. Pero es imposible dejar de tomar nota de los grandes problemas que el ejercicio arrogante y excluyente del poder por parte de los líderes del género masculino, vienen causando en todas partes.El papelón más grande de los últimos tiempos lo hizo David Cameron, una aristócrata inglés y líder Conservador que llego a ser primer ministro de su país. Cameron entró en disputas internas con otro dirigente de su mismo partido, Boris Johnson, exalcalde de Londres, rival y malqueriente de Cameron. El choque de egos fue inevitable y se convirtió en una amenaza para la unidad del conservatismo británico.Cameron cometió el error clásico en algunos políticos: convirtió en punto de discusión en el seno de su partido el trascendental tema de la continuidad de la Gran Bretaña dentro de la Comunidad Europea. Su rival Boris Johnson, un individuo casi megalómano, asumió la posición contraria a la de Cameron y propugnó por la salida inglesa de la Comunidad Europea. Cameron optó por convocar a un referendo sobre el asunto del retiro inglés de la Unión Europea, pero en el fondo su único deseo parecía ser apabullar a su competidor Johnson.El referendo del 23 de junio, contra todo pronóstico inicial, reflejo una mayoría a favor del retiro inglés de la Unión. Una auténtica catástrofe preterintencional causada, sin duda alguna por el enfrentamiento de dos líderes arrogantes y soberbios. El mundo aún no se repone de las consecuencias que en todos los órdenes ha traído el llamado Brexit. De la manera más oronda y olímpica, Cameron se despidió de la residencia de los primeros ministros entonando una cancioncita. Mientras que Johnson no ha tenido empacho alguno en aceptar un cargo en el nuevo gabinete británico, presidido por la ecuánime Theresa May. Bienvenida la señora May al liderazgo de una de las grandes potencias mundiales.La mezcla tóxica entre poder y soberbia también se ha dado a conocer en España, donde los cuatro líderes de los partidos más importantes se niegan tercamente a colaborar entre sí pues cada uno quiere desbancar al otro. Pareciera como si Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias ya estuvieran contando con su presencia por los próximos cuatro años en el Palacio de la Moncloa. Mientras tanto el rey Felipe no ha logrado convencerlos para que se forme un gobierno en España.Otro ejemplo de prepotencia sin límites es el que está dando el candidato Donald Trump. Sus carencias en el manejo de los asuntos públicos son tan grandes como su vanidad. Sin embargo el candidato republicano continúa de manera terca en la carrera por la presidencia de su país. En esta mezcla de incompetencia y soberbia Trump se parece (quien lo creyera) al descomunal Nicolás Maduro, dictador de Venezuela. Descomunal, desde luego, por su volumen físico y el tamaño de su torpeza.* * *Fue muy grato presenciar los cálidos y merecidos elogios que las autoridades de la región brindaron a Alfredo Domínguez Borrero, con motivo de la inauguración de un nuevo centro comercial dirigido y conducido por él. Pocas personas como Alfredo Domínguez reúnen las virtudes de un empresario y de una figura pública, cuya pasión ha sido la ciudad de Cali.

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