Las cosas bien hechas

Abril 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

En los últimos años la ciudad de Cali y su región circundante se han dedicado a hacer las cosas bien. Después del crecimiento desordenado que se presentó en nuestra ciudad y en el área que la rodea, en la segunda mitad del siglo pasado, los dirigentes han optado por progresar de manera notoria y definida en tres aspectos principales: La educación, el ordenamiento territorial y el cuidado de los recursos naturales.En materia educativa la ciudad se convenció de que a los jóvenes no solo se les puede ofrecer como destino la salsa y el deporte. Nadie niega la importancia que en el carácter de los vallecaucanos tienen esos dos factores. Pero los continuos resultados deficientes de los estudiantes en la pruebas de conocimientos llevaron a las autoridades a reforzar su vigilancia en cuanto a la calidad de la educación que se estaba impartiendo. Para satisfacción general las más recientes evaluaciones de los estudiantes de secundaria muestran solidos avances en matemáticas, idiomas y conocimientos generales.La presión de las regiones ha logrado que por fin en Colombia exista un grado avanzado de descentralización y desconcentración. Las ciudades más importantes han sido reconocidas como capitales de región: Barranquilla en la región Caribe; Medellín en la región noroccidental; Bucaramanga en la región nororiental; y Cali en el suroccidente y el Pacífico. De esta manera se ha liberado a la capital del país de enormes cargas burocráticas que la habían convertido en un sitio saturado y prácticamente invivible.La importancia de este cambio ha sido transcendental. Es así como el antiguo Hospital Universitario del Valle es hoy el Hospital Regional del Pacifico, con servicios que se prestan en toda la región y con un presupuesto grande y apto para el desarrollo de sus funciones. Cali y Buenaventura son hoy las capitales de la región Asia-Pacífico en Colombia. Cali es la sede administrativa de los distintos institutos que coordinan la acción de la Alianza del Pacífico y de los convenios con el extremo oriente. Por su parte, Buenaventura se ha convertido en los últimos años mucho más que en un puerto y hoy es un gran polo de desarrollo industrial.Tras las angustias vividas en Cali por la sequía de sus ríos tradicionales, las autoridades políticas y ambientales, los sectores productivos y la ciudadanía en general tomaron conciencia del cuidado y conservación de los recursos naturales. Ya está rehabilitado y celosamente vigilado el jarillón del oriente de Cali que protege a la ciudad contra las crecientes del rio cauca. Se logró concretar el gran acueducto del Sur que recoge, trata y reparte las aguas de los ríos que nacen en los Farallones.Pero lo más importante en estas materias ha sido la toma de conciencia por parte de los ciudadanos. Se han reforestado y se cuidan constantemente las vertientes de los ríos. Se han establecido desde las escuelas y colegios escuadrones ecológicos que recorren en caminatas las zonas altas y reportan a las autoridades el estado de cada cuenca. Los resultados de esta acción civilizada han sido excelentes pues prácticamente se han erradicado de las cabeceras de los ríos todas las explotaciones que antes arrasaban las montañas.Como puede verse, en los últimos años Cali y el Valle pueden sentirse orgullosos de tantas cosas bien hechas.

VER COMENTARIOS
Columnistas