La tía Ángela

Mayo 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

No cabe ninguna duda: se trata de la mujer más poderosa del mundo. Ángela Merkel, hija de un pastor luterano, graduada en física y química, viene consolidando su liderazgo europeo con procedimientos muy particulares y pocas veces vistos con anterioridad: una mezcla de firmeza y ductilidad, adobada por la rara cualidad de dar buenos consejos. Por eso -y quizás porque no ha tenido hijos- muchos en Europa han comenzado a llamarla la tía Ángela.Eso de que la jefa de la segunda potencia económica del planeta regañe por aquí y aconseje por allá desde luego que no les cae bien a todos. Algunos españoles, cuando se refieren a ella, recalcan esa ambigua connotación que suelen darle a la palabra tía. Para nadie es un secreto que Alemania tomó por su cuenta la tutoría de los españoles, ayudando a la formación y preparación de la élite que hizo la transición del franquismo a la democracia. Por ello la señora Merkel les ha cantado la tabla, con suavidad pero con innegable firmeza. A comienzos de 2011, en vista de las caóticas predicciones que partían de los desempleados de España sobre la imposibilidad de obtener empleo, Merkel y los dirigentes de su partido invitaron públicamente a los jóvenes del “sur de Europa” con título de ingenieros a trabajar en Alemania. El mensaje entre líneas fue claro: en Alemania hay sitio para quienes deseen trabajar duro.Constantes han sido las críticas de la señora Merkel al modo de vida de los vecinos del Mediterráneo. Hace poco levantó las iras de muchos sectores cuando aconsejó a los españoles tomar menos vacaciones y pensionarse más tarde. De nuevo el mensaje implícito se hizo evidente: no se trata de vivir al debe en paraísos insostenibles y luego pedir la ayuda salvadora de los alemanes. Merkel dijo -para pasmo general- que “en países como Grecia, España, Portugal no se puedan producir jubilaciones antes que en Alemania” y que “todos se esfuercen un poco de igual manera, esto es importante”.No queda ninguna duda sobre la originalidad de esta manera de hacer política. No bastaron las demostraciones iracundas de muchos españoles sobre el hecho de que, en número de horas trabajadas, españoles y alemanes están a la par. Lo que la hija del pastor luterano enfatizó fue la frugalidad de la conducta personal, el orden y la disciplina, virtudes todas de las que se enorgullecen los alemanes. No basta con trabajar duro y luego tirar al aire el dinero obtenido. Como lección de profilaxis social, es la moderación de los individuos la que produce una gran nación. Según la tía Ángela, desde luego.***La grandeza y la prestancia que fue perdiendo paulatinamente Dominique Strauss-Khan, se vio en algo compensada por su carta de renuncia, dramática y digna. Percatándose de que el tamaño de su error era descomunal, dimitió de su cargo “con tristeza infinita”. Strauss-Khan entendió que su carrera había terminado. Qué buen ejemplo para quienes ignoran que no se puede convertir en fiesta una profunda torpeza…

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