La crisis del sistema

Abril 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Las sociedades desarrolladas se plantean ahora mismo serias dudas sobre un tema esencial: la supervivencia del sistema democrático, tal como hasta ahora lo hemos entendido. Europa y Norteamérica son los principales escenarios de los debates. Marcado el contexto europeo por una persistente crisis económica; caracterizado el tinglado norteamericano por una campaña presidencial en avance, en la cual el fanatismo religioso y la crítica a la noción de solidaridad sobresalen entre los otros tópicos. Todos tienen claras las causas de la crisis económica que afecta a Europa: la precipitada marcha hacia una unión de 27 estados, con pocos ligamentos culturales entre ellos, con vínculos políticos endebles y sin la existencia de una autoridad monetaria común. Pero nadie ha hallado la fórmula para salir de la crisis. Se reconoce a Francia y Alemania su papel de motores de la Unión Europea. Pero al esparcirse la crisis financiera de 2007, Francia encontró que su verdadera motivación para creer en Europa era la necesidad de solucionar el histórico contencioso con Alemania, que en poco menos de un siglo había costado tantas vidas. El resto de países tenían para Francia el valor de comparsas teatrales.Alemania, por su parte, descubrió que en Europa sólo los alemanes piensan y actúan como alemanes; y que su pretensión de medir a todos los europeos con la misma vara es un grueso error de cálculo. Ningún otro país tenía la disciplina necesaria para adelantar la difícil reunificación entre el Este y el Oeste. Muchos auguraban para esa unión un futuro desastroso, pues significaba en la práctica mezclar una avanzada economía de mercado (la occidental) con los restos del capitalismo de estado (la parte oriental). El hecho es que a base de esfuerzo y sacrificio la reunificación salió adelante. Los demás europeos no piensan ni sienten igual. De buena fe muchos de ellos creyeron que la Unión Europea les facilitaba la aspiración de vivir cada día mejor. No ha sido así. Sin una autoridad monetaria común, sin la posibilidad de acomodar el euro a las circunstancias internacionales, todos los ‘endeudamientos sociales’ hacen crisis. Como ha pasado en Grecia, la felicidad fácilmente se convierte en tragedia. Y la tragedia deriva, casi siempre, en debilitamiento del sistema democrático.Los Estados Unidos viven una polarización sin precedentes. La extrema derecha ha asumido rabiosas posiciones que incluyen el fanatismo religioso y la descalificación de cualquier asomo de solidaridad con los más débiles. Por contra, el laicismo y la defensa de la clase más pobre comienzan a caracterizar al partido demócrata. De estos colosales enfrentamientos de ideas pueden surgir graves deformaciones democráticas. Hasta hace pocos meses los anti-sistema acamparon en los parques y plazas de las capitales norteamericanas, como pregón incontrovertible de que la crisis ha llegado.* * * *El próximo jueves 19 de abril los egresados del Colegio del Rosario recibiremos al Rector del claustro, en una cena de integración. La cita es en el Hotel Dann Carlton, a las 7 p.m.

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