Juzgando gobiernos

Noviembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Puede afirmarse que toda elección es un juicio ciudadano al gobierno de turno. Los comicios de mitad de período en los Estados Unidos han constituido un duro regaño de los ciudadanos al gobierno demócrata que preside Barack Obama. Algunos observadores anotan que no ha sido un resultado justo, pues la opinión ha preferido ignorar los buenos resultados de la gestión de Obama y se ha concentrado en las dubitaciones de su carácter, que no se acomodan bien al temperamento promedio de los estadounidenses. William James, figura cumbre de la filosofía norteamericana, dijo que cuando uno tiene que hacer una escogencia y no la hace, eso ya es una escogencia.Pero, ¿hasta dónde es un proceso analítico el que precede a una decisión electoral? De hecho, todo el moderno aparato especializado en preparar elecciones se basa en el fomento de las emociones, positivas y negativas, de los votantes. A Obama lo colocaron en la diana muchos grupos de interés. Su labor de destrucción del personaje llegó hasta el punto de que ni siquiera los propios candidatos demócratas querían dejarse ver junto al Presidente. Y, con el sentido práctico que los caracteriza, los norteamericanos prefirieron no jugársela por un presidente ya reelegido, al cual solo le queda la mitad de su segundo período.Cualquier valoración histórica de este gobernante demócrata reconocerá como el logro más importante de su período la recuperación de la economía. Ahora bien, ¿en este mundo hiperglobalizado puede seguirse afirmando que los presidentes controlan las variables de la economía? Según el saliente presidente uruguayo José Mujica, eso en el mundo de hoy no es cierto. Los organismos multilaterales son los que determinan el rumbo de la economía, dejando a los gobernantes locales un margen de acción cada vez más estrecho. Tampoco, entonces, tendría Obama el crédito de la sólida recuperación económica. El presidente norteamericano sería tan solo el D’Artagnan en el trío de mosqueteros que parece decidir las cosas: Reserva Federal, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial. Casi con seguridad Obama va a ser recordado más por un puñado de buenas intenciones que por logros concretos. No cabe duda de que su reforma a la salud pública ha hecho abrir los ojos al mundo sobre la existencia de 45 millones de pobres en Estados Unidos, que antes de este gobierno carecían de asistencia médica garantizada. El retiro efectivo de los combatientes norteamericanos de campos de batalla situados en el extranjero, en guerras ajenas, satisface también el deseo de los hogares de clase media, ansiosos por ver regresar vivos a sus muchachos. Pero no hay duda en cuanto a un punto: lo que Obama no logró se debe a la férrea oposición republicana (caso reforma migratoria) o al simple desdén del mundo entero (la continuación de la prisión de Guantánamo). ***A la hora menos pensada en Colombia aparecen metidas de pata que generan una mezcla de risa y vergüenza nacional. ¿Quién aconsejó al Alcalde de Cartagena para ‘homenajear’ a los valientes ingleses que murieron en el heroico intento de asaltar la ciudad? ¿Algo habrá tenido que ver nuestra inefable Canciller? Recordemos que esta funcionaria aceptó por anticipado un fallo ‘salomónico’ en nuestro litigio con Nicaragua… Y que después se llevó la Cumbre de la Alianza del Pacífico para las orillas del Océano Atlántico…

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