Inentendible

Agosto 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

No deja de tener su riesgo confiarse en lo que dice un premio Nobel de Economía, porque casi al momento surge otro economista, igualmente laureado, a contradecir al primero. La controversia de moda la inició Paul Krugman, quien defiende las actuaciones de Grecia ante la Unión Europea, manifestando que más importante que reducir el endeudamiento es mantener activo el aparato productivo. Obviamente otro Nobel de Economía, Edmund Phelps, ha salido a contradecir esas opiniones y a defender la postura ortodoxa que Alemania y en general la Unión Europea han asumido, al pedir a Grecia que cumpla con las reglas del juego. Como no pueden existir dos verdades, qué bien les quedaría a ambos releer a Antonio Machado: “¿Tu verdad? No, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”.Sin embargo, los postulados de Gary Becker, otro Nobel de Economía, parecen más válidos y duraderos. Según el profesor Becker la gente actúa mediante una serie de análisis racionales de costo–beneficio. El ejemplo predilecto es el del delincuente que antes de cometer el delito sopesa con todo cuidado el riesgo de ser atrapado. Pero han surgido al menos 138 colombianos dispuestos a contradecir en la práctica las tesis del profesor Becker. Son los compatriotas que a sabiendas de que las penas en China contra el tráfico de drogas son durísimas, se lanzan a una aventura en la que puede estar en juego su vida. Esta semana el caso fue el de una joven modelo y su novio.¿Es tan desesperada la situación en Colombia como la que se vive en Siria, devastada por la guerra, o en el África subsahariana, acorralada por el hambre? Definitivamente no. Uno entiende que los desplazados sirios huyan en penosas romerías hacia todas sus fronteras, y que miles de inmigrantes africanos se agolpen a las puertas de los países europeos, tratando de entrar como sea. Pero es francamente inentendible que continúe cultivándose en Colombia la idea del enriquecimiento vertiginoso, para el cual hay un divorcio entre esfuerzo y resultado. ¿Qué les espera a esos compatriotas que en plena juventud son apresados en China violando las leyes anti–drogas? ¿Hay en estos casos ese mínimo análisis racional de que habla el profesor Becker?El mal es extendido y no solo se presenta por la ambición de dinero. Un tranquilo odontólogo norteamericano, rico y exitoso, sucumbió a una tentación entre criminal e infantil: matar a un león africano con arco y flechas. Walter James Palmer fue a Zimbabue, hizo los arreglos pertinentes con habitantes de la zona y se dio el extraño placer de asaetear a un hermoso león de melena negra. La agonía del felino duró dos días, pero la del dentista norteamericano perdurará por el resto de su existencia, pues ahora lo reclaman autoridades de varios países y lo buscan furiosos ambientalistas. ¿Que un adulto ceda a una pueril y absurda tentación es entendible? La reflexión de Palmer tras el inicuo sacrificio del animal se entiende todavía menos: “No sabía que el león era tan popular”.Pero la prueba ácida para las teorías del profesor Gary Becker se encuentra en los propios Estados Unidos. Tras las infortunadas declaraciones de Donald Trump en los últimos días contra los mejicanos, las encuestas arrojan un resultado total y francamente inentendible: Trump puntea los sondeos electorales entre los pre candidatos republicanos a la presidencia de su país.

VER COMENTARIOS
Columnistas