Grandes elecciones

Grandes elecciones

Junio 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

En las últimas semanas se han celebrado elecciones en los dos más grandes conglomerados democráticos del mundo: la Comunidad Europea, con 500 millones de habitantes, y la India, con 1.200 millones. A mediados del mes pasado se dio por concluido un proceso electoral de 30 días en el cual los votantes indios integraron su parlamento nacional. El último domingo de mayo los electores de la Unión Europea fueron llamados a las urnas para designar sus representantes en el Parlamento Europeo.A quienes creemos en la democracia verdadera nos reconforta comprobar que el sistema está vivo. Satisface saber que en el mes de mayo Europa y la India -la quinta parte de la humanidad- acudieron a procesos electorales, sin traumatismos, sin violencia en las calles, con educación cívica. Pero lo que más anima es saber que se trata de democracias en el fondo y en la forma. No hay que alabar solamente la masiva presencia en las urnas, porque, al decir de Ralf Dahrendorf, “la historia indica que las elecciones no crean las democracias”.Europa es un gran colectivo de 27 países, con multiplicidad de lenguas y de particularidades nacionales. India, por su parte, es un enorme subcontinente donde conviven etnias y religiones de gran diversidad. Sin embargo, los ciudadanos de estos conglomerados lograron entenderse a través del respeto a los demás y a la libre expresión de las diferencias. Esa práctica diaria de tolerancia es, en últimas, lo que llevó al sociólogo Alain Touraine a decir que “la democracia es más un trabajo que una idea”.Lo realmente admirable de lo que acaba de suceder en Europa y en la India es que las fuerzas políticas se expresaron de manera libre, llegando en algunos casos a grandes cambios en la orientación de los gobiernos. Esta pluralidad de tendencias y de opiniones es lo que en el fondo constituye una democracia. Muchas elecciones transcurrieron en Argentina ante el escepticismo recalcitrante de Jorge Luis Borges. Solo cuando Borges comprobó que Raúl Alfonsín se constituyó en alternativa válida al peronismo hegemónico, pronunció su conocida frase: “Concebía la democracia como un caos; ahora entiendo que es el cosmos”.Rudo contraste con lo que ha sucedido en otras partes del mundo, donde se han convocado elecciones en medio de la guerra civil (Siria), en una situación de fraccionamiento de la unidad nacional (Ucrania) o para validar el gobierno autoritario de un exmilitar (Egipto). Se trata, sin duda, de procesos electorales. Pero no hay un sustento democrático en las sociedades mencionadas. No son las elecciones las que generan las democracias. Es la conciencia ética de cada ciudadano, que lo lleva a concluir que el mejor gobierno es el que nace de las mayorías. ***Todas las opiniones serias, todos los ejemplos posibles, la sensatez y el buen juicio llevan a recomendar que países del tamaño y la complejidad del nuestro necesitan una avanzada desconcentración de los recursos públicos. El precandidato presidencial Eduardo Verano afirmó que en la capital se maneja el 90% de los recursos estatales. Por ello se requieren sistemas de desahogo del centro, llámense autonomismo, descentralización o federalismo. Las gentes de la capital hacen oídos sordos a las opiniones autorizadas. Quizás, entonces, escuchen al cantante Julio Iglesias quien, en una reciente declaración, dijo sin ambages que “el federalismo es el futuro”.

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