Gobiernos de calidad

Noviembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

No todos los gobiernos merecen el apoyo internacional para que continúen en el poder. Por el contrario, la comunidad de naciones debería activar los incontables mecanismos multilaterales que hoy existen para presionar la salida de gobernantes rapaces, dictatoriales, opresores o ineficientes. Gobernar en contra de la mayoría de la población o acudir al populismo descarado para mantenerse en el mando deben ser conductas ampliamente reprochadas.Desde 1948 existe un conjunto de indicadores de la calidad de los gobiernos. Se trata de la Declaración Universal de los Derechos Humanos expedida por la Organización de las Naciones Unidas. Sus normas establecen los fines que deben perseguir los gobiernos para satisfacer a las comunidades sobre la cuales ejercen su autoridad. Acababa de concluir la gran tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Por ello fue necesario señalar de nuevo el norte a los gobernantes. Contrastando estos parámetros de calidad con la caótica situación actual de Venezuela, hay que cuestionar los esfuerzos que se hacen para mantener al chavismo en el poder. Todos los días Maduro y sus secuaces violan el artículo 18 de la Dudh que establece el respeto a la libertad de creencias; todos los días en Venezuela se desconoce el artículo 19 de la Declaración por cuanto se atropella a quienes piensan diferente y tratan de expresar sus opiniones. Y el artículo 21, que garantiza la libertad de acción política es letra muerta.Lo más grave es la sistemática violación del chavismo a los niveles de vida digna que señala el artículo 25 de la Dudh. Un gobierno que establece condiciones de hambre, desabastecimiento masivo y falta de los más elementales medicamentos está atacando a sus propios ciudadanos. La permanencia de esta maquinaria de oprobio es a todas luces inaceptable.¿Con qué objeto se establece un diálogo de la oposición con el chavismo? El intelectual venezolano Moisés Naím describe al chavismo como un monolito leninista. Nada puede esperarse de estos diálogos de última hora. Maduro y su gente han desconocido una y otra vez las bases de la democracia y lo único que el chavismo espera es un balón de oxígeno para salirse de nuevo con la suya.Las democracias de baja calidad se escudan en que su acceso al poder se produce por la vía electoral. El chavismo siguió ese camino pero una vez instalado en el gobierno secuestró la renta petrolera, fidelizó al ejército y cooptó el aparato jurisdiccional. El llamado socialismo del siglo XXI ni puede ni sabe retroceder. De haber contado con manejo político adecuado, Maduro no estaría reinando hoy sobre una sociedad desesperada. ¿Qué se podría obtener dialogando con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan? En esa parte del mundo el presidente Erdogan continúa incrementando la islamización de un país que se preciaba de poseer una cultura de laicismo y tolerancia. Desde el fallido intento de golpe de estado de hace unos meses, Erdogan ha despedido a más de cien mil funcionarios público y sigue en su ataque sistemático a la libertad de prensa.¿Vale la pena establecer conversaciones con un dictador como Daniel Ortega? Sus actuaciones se fundan en la democracia sólo cuando le conviene. En las actuales elecciones el gobierno de Nicaragua descalificó a todos los oponentes que pudieran causarle daño en las urnas. ¿Cuál diálogo puede surgir de este atropello?

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