Dos referendos

Mayo 16, 2011 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

En lo que va corrido de mayo, los electores de Inglaterra y Ecuador han sido llamados a expresar su opinión sobre diversos temas. El 5 de mayo se propuso a los ingleses un cambio en su arrevesado sistema electoral, tratando de dar proporcionalidad al resultado de la votación. Lo curioso es que de las dos fuerzas que en coalición gobiernan hoy el Reino Unido, una, los conservadores, hicieron abierta campaña por el no, mientras que los liberales demócratas de Nick Clegg apoyaron con fervor el sí.Muy británico, el conservador David Cameron produjo esta joya de argumento en contra del referendo: “No creo que debamos cambiar un sistema que comprende todo el mundo por otro que sólo entiende un puñado de élites”. Lo que según Cameron comprenden todos es un sistema antidemocrático como pocos: el candidato que gana por cualquier margen en una circunscripción tiene derecho al cupo que está en juego, dejando a los rivales sin representación alguna. En el actual Parlamento inglés el 66% de los miembros ha sido elegido por votaciones minoritarias.Los liberales demócratas de Clegg apoyaron el sistema de voto alternativo, según el cual para ganar en el distrito electoral se necesitaría el50 % de los votos. En caso de que ninguno de los postulados lo lograse en el primer intento, se harían nuevas vueltas electorales hasta que alguno de los candidatos obtuviera el 50%. Mucho más razonable, protector de los pequeños partidos y ajustado a los criterios democráticos. Y totalmente fácil de entender, no obstante las objeciones de Cameron. Pero el cambio propuesto fue derrotado. De otro lado, el 7 de mayo los votantes ecuatorianos fueron llamados a las urnas para resolver sobre muchos temas, pero sobre todo dos de ellos, que en el fondo responden a arremetidas del vanidoso y locuaz Rafael Correa contra la Justicia y contra la prensa libre. Los resultados sobre estos dos asuntos han sido muy discutidos, pero todo parece indicar que el peso muerto del Gobierno terminará por inclinar el resultado hacia lo que le favorece.Dentro de poco una comisión con presencia del Gobierno acometerá profundas reformas en el sistema judicial del Ecuador, algo parecido a lo que el dictador Chávez ha hecho en Venezuela y a lo que trató de hacer Alberto Fujimori en el Perú. Es la eterna obsesión del dictador o del tirano por doblegar al único de los poderes públicos que puede proclamar su independencia frente a los gobiernos.Y ya está listo para ser presentado al Congreso un proyecto de ley de comunicaciones. Con el pretexto de regular los contenidos de los medios, el locuaz y vanidoso Rafael Correa desea apretarle el cuello a la prensa libre, tal como viene haciéndolo Hugo Chávez, su mentor y guía. Correa no quiere que se destapen los negociados y que, si llegaren a saberse, funcionarios judiciales amigos del régimen se encarguen de garantizar la impunidad.En la época de los monarcas absolutistas hizo carrera decir que la voz del pueblo es la voz de Dios. Pero viendo los erróneos resultados de estos dos referendos, ¿no sería válido poner en duda el viejo refrán?

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