Dos frentes

Enero 02, 2017 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Colombia terminó el año 2016 con la sensación de que fue una época mala para el país. Es que se trataba de un año bisiesto, dirán los que creen en cábalas y agüeros. Los índices de popularidad del gobierno, marcan registros muy bajos. La realidad es que los ciudadanos comunes y corrientes han expresado en los últimos días, por redes sociales y medios, un profundo malestar ante la situación del país. Sus críticas principales miran al proceso de paz y a la reforma tributaria.En cuanto a los esfuerzos por la paz, desde el primer día del mandato de Santos Calderón se evidenció su equivocado deseo de convertir el tema en un asunto de política partidista y no darle el tratamiento de un propósito de Estado. El gobierno evitó que se construyera un acuerdo político incluyente y extendido en torno a la paz. La oposición también se atrincheró y se dedicó a obtener réditos políticos mediante el ataque orquestado contra las innumerables fallas del proceso dirigido por el presidente Santos.Los hechos indican que esta paz ya está en marcha. Medio país podía continuar parafraseando a Churchill, y lamentándose de que nunca tantos cedieron tanto a tan pocos. La vida continúa y el país debe ir ‘colombianizando’ la paz. Las exóticas instituciones que desde el exterior se han impuesto al país en aras de la paz tienen que ir acomodándose a la realidad de que Colombia es un Estado soberano. Por ejemplo, alguien debería callar a un abogado español que continúa pontificando a diestra y siniestra. A este letrado hay que hacerle ver que el puente de Boyacá no es solo un sitio turístico, cosa que los españoles deben tener muy presente.En un Estado soberano es inaceptable que un general argentino desmienta de manera rotunda ante los medios al gobernador del departamento de Antioquia. En la semana pasada el gobernador Pérez Gutiérrez recogió informaciones que apuntaban a la comisión de excesos por parte de insurgentes cerca a varias zonas veredales. El comité de verificación, con la vocería del militar argentino, desautorizó de mala manera al gobernador Pérez Gutiérrez, olvidando que Antioquia es el departamento más grande del país y que su gobernador fue elegido democráticamente. La estructura interna de nuestro país merece respeto.Mientras la paz encuentra su engranaje con el orden constitucional, hay otro tema que tiene a la gente común y corriente muy molesta. Se trata de la reforma tributaria. Hay que escuchar y leer las expresiones de descontento de la ciudadanía con el incremento del IVA y con las nuevas cargas fiscales que pesarán ahora sobre las personas naturales. Nada de reforma estructural, como tantas veces se anunció. Se trata de una operación fiscalista para cuadrar los huecos presupuestales. Dado que luchar contra los gravámenes es poco menos que imposible se impone una actitud general de la ciudadanía de tolerancia cero hacia quienes dilapidan los recursos públicos. No nos debe quedar ninguna duda: serán los contribuyentes quienes en últimas tendrán que asumir el costo de los descalabros de Reficar, los sobrecostos por la ejecución de obras públicas, los daños causados por los carteles que se apoderan de los dineros de la salud y de la educación. Hay que atender el llamado del nuevo fiscal general Néstor Humberto Martínez a todos los ciudadanos para que denuncien a los avivatos que se quedan con los bienes públicos.

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