Debates y protestas

Debates y protestas

Marzo 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Una democracia está viva cuando en su seno arden los debates y se garantizan las protestas. En la valoración de la calidad democrática pesan más esos dos factores que, por ejemplo, la práctica regular de comicios. Ralf Dahrendorf contribuyó mucho a la fijación de este criterio. Para el filósofo alemán “la historia indica que las elecciones no crean las democracias”. Piénsese nada más en las elecciones legislativas que acaba de convocar el dictador sirio Bachar El Assad, en medio de la salvaje represión que él lleva a cabo en su país.Tampoco el buen resultado económico identifica a una democracia. China es, por supuesto, una gran potencia económica, pero muy alejada del modelo democrático. La libre expresión de las ideas y el derecho a manifestar el desacuerdo: estos sí son auténticos pilares de la democracia. El mejor ejemplo lo da la gran democracia estadounidense, donde el debate de ideas es continuo y el derecho a protestar es ejercido por quien lo desea. Pero tanto el debate como la protesta están sometidos a controles. Los debates tienen que cuidar su contenido, en tanto que la protesta debe respetar las formas. En Colombia, últimamente, hemos visto varios ejemplos de excesos en debates y en protestas. Nos planteamos de continuo arduas discusiones que se zanjarían dejándonos llevar del sentido común. Un prestante conocedor de Colombia, el profesor Malcolm Deas, ha resaltado como característica de la sociedad colombiana precisamente esa: el gusto por discutir sobre asuntos en los que no encontramos solución.Llevamos meses tratando de reconocer algo tan elemental como la necesidad de que los cuerpos armados dispongan de una justicia propia. El hecho bélico, en cualquiera de sus modalidades, escapa por su propia naturaleza a los parámetros del vivir cotidiano. Gene Hackman, interpretando a un rígido oficial naval dispuesto a dar la orden de disparar conforme a la disciplina aprendida, ordena callar a Denzel Washington, el prudente subalterno que le cuestiona su decisión. El oficial dijo: “Los militares defendemos la democracia, no la desarrollamos”. La película se llama ‘Marea Roja’, es de 1995, y resume mejor que nada las discrepancias estructurales entre vida militar y vida civil. Gente especializada tiene que entender las diferencias para acertar cuando se juzgue.El derecho a la protesta llega con facilidad a la negación de los derechos de los demás. Los tristes espectáculos de barbarie y destrucción del patrimonio público, presenciados la semana pasada en los ataques contra el Transmilenio de Bogotá, tienen que llevar a una revisión de los permisos para protestar. No se pueden obstruir las calles, carreteras y avenidas para asegurar el desfogue de pasiones de unos cuantos. No se puede protestar en medio de las jornadas laborales de los demás en vez de hacerlo, como pasa en otros países, los fines de semana. Y hay que respetar a las autoridades. El famoso actor George Clooney fue arrestado el viernes pasado en Washington, ante la Embajada de Sudán, por desacatar la orden de restitución del paso dada por la Policía.

VER COMENTARIOS
Columnistas