Así no se puede

Septiembre 06, 2010 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Se gobierna con propósitos y con recursos. Nada saca el mejor intencionado de los gobernantes si no cuenta con los medios económicos para llevar a cabo su gestión. Durante lo que va del siglo XXI la situación del departamento del Valle y la de su capital no han hecho más que empeorar, si nos comparamos con otras regiones del país de similar nivel de desarrollo. Por supuesto que no vamos a exculpar las tremendas fallas de los gobernantes que hemos tenido en los últimos años. Con contadas excepciones, quienes nos han administrado se olvidaron de que el ser elegido, más que generar derechos, impone deberes. Y, para nuestra desgracia, los ciudadanos también perdieron la brújula de la cordura democrática, bien absteniéndose de votar, bien sufragando por personas sin méritos y sin prestancia.La última muestra del trato de disfavor que la Nación da al Valle y a su capital, está representada en la distribución de las regalías. Durante el período 2002-2009, el Valle del Cauca tan sólo recibió por ese concepto 9.795 millones, mucho menos de lo que vale uno cualquiera de los múltiples líos que dejó —para que los solucionemos todos los colombianos— la constructora Nule.Ya está suficientemente documentado el golpe que se dio al resto del país, en beneficio de tan sólo dos ciudades, cuando se entregó el monopolio nacional de las telecomunicaciones a Bogotá y a Medellín. La víctima principal ha sido Emcali, mantenida bajo el control centralista desde hace diez años. Mientras que a Antioquia, desde el 2002, se le han entregado 846.576 millones en regalías; mientras que a Bogotá se le financian Transmilenio, Metro y prácticamente todo lo que pida, a nuestra Emcali se la amenaza con indeseable frecuencia con cobrarle los 900 mil millones que se adeudan a la Nación. Es preciso recordar aquí que el lío económico del Metro de Medellín terminó siendo sufragado por todos los colombianos, en una suma muchas veces superior a la tan alegada deuda de Emcali.El desequilibrio regional ha comenzado a mellar nuestras condiciones de vida. El departamento optó por endeudarse hasta límites riesgosos, con la consecuente desatención de necesidades básicas de la gente. En Cali sus gobernantes decidieron meterles la mano a los bolsillos a los caleños para pagar el costo de infraestructuras que en otras regiones, ni son megaobras, ni las pagan los ciudadanos. Así como están las cosas no se puede seguir.*** El régimen español prevé la figura de las gestoras, entidades vigiladas por el Estado que asumen el manejo de las cuentas públicas cuando la democracia local se ha equivocado eligiendo a quien no debe. Es famoso el caso de Marbella, ciudad intervenida por una gestora después de descubrirse que el folclórico alcalde Jesús Gil y Gil la había convertido en su coto de caza personal. Las democracias locales no tienen por qué aferrarse al sistema electoral cuando sus resultados han sido desastrosos. El Valle del Cauca requiere de un respiro. Ojalá el Presidente entienda la situación y ordene que las próximas elecciones tengan lugar a fines de 2011.

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