A ponernos serios

A ponernos serios

Junio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

La verdad es que las cómodas condiciones del trópico invitan a la relajación y al ‘dejar hacer, dejar pasar’. Pero son tantas las cosas graves, dramáticas e importantes que están pasando en el mundo y en nuestro país, que nos toca ponernos serios. Al primero que se le tiene que pedir seriedad es al congresista colombiano Luis Carlos Avellaneda, quien defiende la ‘integridad’ de los abusadores que agreden a las mujeres y a los niños, para oponerse a la llamada ‘castración química’. Sus palabras son tremendamente superficiales ante la gravedad de la ola de violencia sexual, que se ha extendido por toda nuestra nación. El argumento que ha ventilado el senador Roy Barreras es de absoluta seriedad: en varios países las autoridades reducen mediante fármacos los impulsos agresivos de los violadores hasta reintegrarlos a una capacidad de convivencia cercana a la normal. Es indignante saber que el individuo que violó y torturó a Rosa Elvira Cely hasta causarle la muerte ya había asesinado a otra mujer hace 10 años. Una alta proporción de estos criminales reincide en sus acciones violentas, por lo cual merece toda la atención la propuesta del senador Barreras. Nuestra realidad indica que las cárceles están atestadas con sus 108.000 reclusos y hay que ser imaginativos para sancionar sin enclaustrar.Y no solamente en estos asuntos, de ribetes dramáticos, hay que recuperar la seriedad. El propio presidente Santos ha puesto en alerta al país, ya que en muchos de sus estamentos Colombia se considera inmune ante los efectos de la destorcida económica global. Una crisis progresiva como la que vive la zona euro puede golpearnos y duro. Hay que poner en cintura el faraonismo de los gobernantes y emprendedores. Cuidado con el desborde de las ventajas y beneficios que se ofrecen a la gente, de cara a un futuro que realmente nadie sabe cómo vendrá.A ponernos serios como el que más ante la nueva ola de creación de bancos y entidades financieras. Cualquiera puede comprobar que en los últimos años han proliferado las entidades de muy poco calado que se aventuran, con permiso del Estado, en la arriesgadísima actividad financiera. Basta con estudiar con atención el caso de España: una detrás de otra se han venido derrumbando las cajas, cooperativas y pequeñas asociaciones dedicadas a tomar dinero del público. Así duela a muchos, la realidad demuestra que los bancos deben ser pocos, muy grandes y muy vigilados por el Estado.Mucha seriedad es la que se debe pedir a los electores y a los candidatos frente a la nueva elección popular de gobernador de nuestro departamento. Por supuesto que la ciudadanía debe hacer el esfuerzo de votar el próximo 1 de julio. Pero ante el tremendo descrédito de la clase política, cualquiera que sea el ganador tiene que saber que no podrá dar pasos serios si no se hace acompañar de los gremios, los sindicatos, la academia y los empresarios. De la crisis de gobernabilidad por la que atravesamos nacerá un nuevo corporativismo. Suponer lo contrario es una total falta de seriedad con el Valle del Cauca y con el país en general.

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