Verdes descoloridos

Verdes descoloridos

Marzo 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Los colombianos, en un alto porcentaje de quienes tuvimos la facultad de votar en las elecciones presidenciales últimas, apoyamos el proyecto político que encarnaba Antanas Mockus, pues entendimos –si es posible entender el lenguaje críptico del colombo-lituano– que allí estaba la solución al problema que para la democracia constituía la reelección de Álvaro Uribe. Más de tres millones nos acercamos a las urnas para expresar con nuestro voto el repudio a esa época oscura de ocho años de “atajos” y del “todo vale”.Mockus se fue a pique en la segunda vuelta pues es casi imposible de creer que un hombre inteligente como él pudiera cometer tal sarta de estupideces, empezando porque lo que vimos en televisión al término de la primera vuelta fue un payaso entonando cánticos idiotas.Pero lo cierto es que la Registraduría contabilizó un guarismo impresionante de sufragios que, bien dirigidos, hubiesen podido posicionar al Partido Verde como una alternativa real de gobierno en el futuro.Tremenda decepción, por lo demás explicable echando mano de los registros de la historia política del país, que enseña que aquí no medran los partidos distintos de los tradicionales porque Colombia es, políticamente hablando, liberal o conservadora, y han fracasado líderes importantes que pretendieron constituir movimientos diferentes. Fracasó en ese intento el líder de masas más conspicuo de nuestra historia, Jorge Eliécer Gaitán, quien disgustado con los jefes liberales creó la Unión Nacional Independiente Revolucionaria –Unir-, que fue flor de un día pues el caudillo vio que por fuera de la tolda roja no tenía nada qué hacer, y a ella regresó y en ella murió el 9 de abril de 1948.No pudo un dirigente de la inteligencia y sagacidad de López Michelsen, quien en abierta pugna con la dirigencia liberal creó el M.R.L., que sobrevivió hasta que fue cooptado por el presidente Carlos Lleras Restrepo al nombrar gobernador del Cesar al díscolo “Compañero primo”, como le llamaba Klim, que pudo ser presidente como candidato liberal.No fue capaz una sobresaliente figura como Luis Carlos Galán, con su Nuevo Liberalismo, al que redujo Julio César Turbay en su carácter de director del Partido, al ofrecerle la candidatura oficial a Galán. Sólo las balas del narcotráfico frustraron esa esperanza. Estos ejemplos, traídos al vaivén de los recuerdos, sirven para decir que La U expirará cuando amaine la tempestad de odios que ruge en el alma paranoide de Uribe, y cuando sus miembros regresen a sus lares de origen, casi todos liberales, comenzando por el presidente Santos que ya ha dado sus primeros pasos de retorno.Igual sucede con el Partido Verde, ahora envainado con Enrique Peñalosa, que es un saltimbanqui de la política pues siempre está, como la simpática propaganda, en el lugar equivocado, y ahora no sabe qué hacer con el ambiguo apoyo que Uribe ofrece a su candidatura para la alcaldía de Bogotá, que ya empezó a causar estragos. Si lo acepta, se le rompe su partido. Y si no lo acepta, pierde votos que puede necesitar.Yo no creo que una persona tan inestable como Peñalosa pueda ganar en octubre pues él ya sabe que el apoyo de Uribe dado desde la presidencia hace cuatro años fue fatal. Hoy Uribe, sin gobierno, no tiene nada qué aportar.Entonces, el glauco partido de Mockus, Fajardo, Lucho y Peñalosa, de verde está pasando a descolorido.

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