Verano perjudicial

Septiembre 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Por obligante invitación de Luis Fernando Lenis, asistí a un almuerzo que este organizó para escuchar el proyecto político de Eduardo Verano de la Rosa a quien siempre había tenido por liberal íntegro, habida cuenta de su fecundo tránsito por la Secretaría General del Partido, por el Ministerio del Medio Ambiente, y hace poco por la Gobernación del Atlántico, en la que realizó exitosa gestión, a nombre de su colectividad.Verano, como buen costeño, a más de hombre culto, es simpático y del que es grato ser amigo. En una época dura del liberalismo, cuando desde el poder se pretendió liquidarlo de la vida política colombiana, Eduardo Verano, fiel a su bandera, estuvo en primera línea de la recia lucha por la supervivencia de unas ideas que han contribuido en buena parte a forjar la historia nacional. Y ahí vamos, ahora con vientos favorables y con porvenir abierto, como se verá en las próximas elecciones.Lo que yo ignoraba es que Verano anduviese en plan de candidato presidencial por un movimiento gaseoso que él denomina ‘Colombia, país de regiones’, apoyado en el cuento que viene desde los albores de la Independencia con la disputa entre Antonio Nariño y Camilo Torres sobre federalismo y centralismo, que terminó en guerra civil -la primera de la veintena que hubo en el Siglo XIX-, en la que resultó derrotado el Precursor. Ese mismo cuento lo mantuvo, siempre en solitario, mi inolvidable José Castro Borrero, columnista de este diario, quien hasta el día de su muerte clamó contra el centralismo bogotano, que ahorca a las provincias y se chupa todo el presupuesto, tema en el que yo jamás he creído y menos después de la Carta del 91 que dio vida propia a los entes seccionales, cuyos dirigentes hoy son escogidos en votación popular y no dependen para nada del Presidente de la República.Pero ese no es el tema de esta columna. Lo que sucede es que Eduardo Verano, y unos amigos suyos despistados, pretenden constituir bloques regionales -su Costa caribe en primer lugar- para que el Partido Liberal de esas zonas tenga candidato distinto del que salga de la Convención Nacional que se reunirá en diciembre en Cartagena y en la que se resolverá sobre candidaturas presidenciales, que seguramente será de apoyo a la reelección de Santos.Yo salté al ruedo en ese convite y le dije a Verano que el proyecto suyo es perjudicial para el Partido pues dará lugar a una división que llevará a quitarle votos a Santos y terminará su movimiento haciéndole juego al uribismo, cuya estrategia es debilitar al Presidente para que uno de sus mediocres candidatos -ya hay uno preso- gane las elecciones presidenciales.La derrota de Santos de manos de Uribe -por interpuesta persona- sería funesta para el liberalismo, que volvió a existir el 7 de agosto de 2010 con el arribo al poder del actual jefe del Estado. Hasta ese día, y desde doce años atrás, el liberalismo no contaba para nada, y el tránsito por el desierto causó desbandada en sus huestes que buscaron aleros más pródigos que los arenales sin oasis.No nos digamos mentiras. Lo que Verano pretende es conseguir unos voticos en primera vuelta para negociar apoyo a Santos en la segunda a cambio de posiciones burocráticas. Eso está inventado hace rato; lo que pasa es que poner en peligro el triunfo de Santos es jugar con la suerte de unas ideas en las que Verano ha creído siempre. Reflexione, por favor.

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