Un señor Alcalde

Un señor Alcalde

Enero 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Como huésped de esta ciudad en la que he vivido la mitad de mi vida, y en la que nacieron tres de mis hijos, debo decir que el mejor alcalde de los elegidos por voto popular de cuyo desempeño este escriba puede dar fe, es Rodrigo Guerrero Velasco, que prueba con hechos de su administración que el secreto no está en la edad del funcionario sino en su conocimiento de los problemas de la comunidad y en su decisión para resolverlos.Cali había perdido la confianza en sus gobernantes y sabía que sus impuestos, manejados por terceros, no tenían control ni el recaudo era eficiente. Lo más audaz que hizo Guerrero fue terminar de un tajo el perverso contrato con la firma que uno de sus antecesores buscó para ese efecto. No tengo a mi alcance elemento de juicio para saber si allí se dio la comisión de un delito, pero es evidente que el erario sufrió detrimento inmenso, como lo ha dicho la superdotada directora de Hacienda, Cristina Arango, que tiene dimensión intelectual para ser ministra del ramo.Los grandes líderes no son los más jóvenes, ni los más apuestos, ni siquiera los de mejores títulos académicos. Para mí el líder es el que inspira confianza en sus gobernados, que es lo que han hecho los grandes conductores de la humanidad, empezando por el Nabí de Galilea. Rodrigo Guerrero tiene ese don, que ya quisieran muchos de nuestros sedicentes dirigentes. La gente cree en él, la gente lo estima, la gente mete la mano a la candela por este hombre porque sabe que sus actuaciones son impolutas, y que prefiere morir antes de participar en algo contrario al juramento que prestó al asumir el cargo.Tiene una virtud que no es común en los funcionarios, y es la de saber escoger a sus subalternos. Los de Guerrero, cada uno en su radio de acción, son personas comprometidas con el alcalde y con la ciudad. Alberto Hadad, Alfonso Otoya, Diego Calero, en fin, todos los que le acompañan y los que tomaron las riendas de Emcali, el gerente Óscar Pardo, y el secretario general Nicolás Orejuela, son de alto nivel. Además, el Municipio tiene un contralor excelente, Gilberto Hernán Zapata, que sabe exigir buen manejo del tesoro público.Quiero destacar la magnífica Feria de Cali y felicitar a la directora del evento, Luz Adriana Latorre, que logró presentar soberbios espectáculos: el ya posicionado Salsódromo, el desfile de vehículos antiguos y el de Cali Viejo. Insisto, como lo he venido haciendo hace años, que debe eliminarse la cabalgata pues ya Cali es mayor de edad y le sobra esa grotesca caravana de ebrios, el maltrato de los equinos y los peligros para los inexpertos jinetes como sucedió con la bella señora que cayó de su cabalgadura, por cualquier motivo que haya sido. Los que quieran montar caballos costosos o bestias baratas o mostrar los efectos de la silicona, que les destinen para su exclusivo servicio un camino veredal.El único que puede excluir ese esperpento atroz del programa ferial es un alcalde con los pantalones de Rodrigo Guerrero. Igualmente, es el único que puede hacerles entender a los que se oponen a la medida, que hay que acabar con el porte de armas de fuego, así sea con licencia. Los índices de criminalidad bajaron sustancialmente con la suspensión transitoria, que vence el último día de este mes. Hágala permanente señor alcalde, que usted es el responsable del orden público en la ciudad, y no hay peor desorden que el que causan las muertes violentas.

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