Segunda vuelta

Junio 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Si usted es observador de la política colombiana notaría que en las elecciones del 25 de mayo no topó con ningún elector de Óscar Iván Zuluaga: todos votaron por Álvaro Uribe. ¿Por quién vas a votar?, pregunté a mis amigos uribistas, y a una respondieron: por Uribe. Entonces esa contienda no fue definida por el presidente candidato y el candidato del Centro Democrático. Fue una confrontación entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez. Todos los sufragios depositados por Zuluaga – el nuevo Zorro criollo – son del amo del Ubérrimo y, en consecuencia, de sacar victoriosa la candidatura de su pupilo, el que llegará a la Casa de Nariño el 7 de agosto es el ahora senador antioqueño.Así de sencilla es la cuestión y no hay que darle más vueltas pues solo los ilusos pueden creer que el ex alcalde de Pensilvania tendrá vuelo propio en la presidencia y que llevará con autonomía “la nave del Estado”. Falso. El timonel de esa carabela será esa persona cargada de resentimientos cuyo deseo manifiesto es cobrarle a Juan Manuel Santos su independencia y excluir de la política nacional a todos los que no comulguen con esa idea totalitaria suya que puso en ejercicio durante los 8 años de su oprobioso mandato, en donde no hubo norma de ética política que no se transgrediera.Soy sincero al expresar que a mí no me preocupa mucho que los extremos del dilema del 15 de junio sean la paz o la guerra. Son muy importantes sin duda, y los compatriotas sensatos sabemos que es mejor la primera opción que la segunda porque el país no resiste otros 50 años de conflagración, que a mí me tiene hastiado pues me gustaría legarles a mis nietos un país en el que puedan vivir sin este permanente grado de tensión por el clima de violencia que se cierne sobre todos nosotros.Luego, no son la guerra y la paz, como en la novela de Tolstói, las que me inquietan. Es que con Álvaro Uribe en el trono, porque su vasallo será obsecuente ejecutor de sus órdenes, continuaremos soportando el torrente de odio que el ex presidente vierte sobre todo lo que no se ajuste a su doctrina de ultraderecha, que dicho sea de paso, jamás había visto el país. Y vaya si ha habido políticos de esa tendencia, cuyo solo recuerdo me aterroriza. Pero ninguno de ellos llegó a los extremos de este ciudadano que fracturó a la nación en dos sectores irreconciliables: los “buenos muchachos” suyos, que todos sabemos lo que hicieron en su doble presidencia, y los demás, que somos los que estuvimos en la oposición, tan fustigada por el ex presidente por el solo hecho de no aceptar los métodos corruptos de “chuzadas”, cohechos, “falsos positivos”, Agro Ingreso Seguro, que tienen en las cárceles o fugitivos a varios colaboradores de ese régimen nefasto.Juzgo que Óscar Iván Zuluaga es hombre decente. Pero esa virtud no aparece en el diccionario político del ex presidente, y entonces, lo mismo que vimos en su largo gobierno lo veremos en el del Zorro, que de entrada, así ahora matice el discurso, levantará la mesa de La Habana para intentar someter a las Farc a una rendición incondicional.Eso está por verse, porque no es fácil. Y sería un atentado contra la patria que esa negociación a punto de concluir, fracasara para darle gusto al ánimo revachista del señor Uribe. Si eso le gusta, amigo lector, vote por el Zorro. Si no le gusta, vote por Santos.

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