‘Se me olvidó tu nombre’

Abril 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Conozco personalmente a Piedad Córdoba hace muchos años, pues es beligerante miembro de mi partido, en cuya dirección nacional ha participado. Y en las convenciones liberales la he visto asumir posiciones que nunca he compartido, pues por lo general, adopta actitudes que le traen más de una complicación con la colectividad.Habla más de lo que la prudencia aconseja y se deja tomar fotografías con personajes de dudosa ortografía, que sus enemigos aprovechan para combatirla. Por andar en esas, el procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, le impuso 18 años de inhabilidad para ejercer cargos públicos y, por consiguiente, la pérdida de su credencial de Senadora, que era su estadio natural para los debates que adelantó como opositora del régimen uribista, tal como lo hizo al enfrentar al ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño Hoyos. Esa sanción del Ministerio Público fue apelada y se encuentra en estudio del Consejo de Estado. Ojalá le resulte favorable a Piedad, pues de verdad hace falta oír su voz en el Capitolio.Si Piedad Córdoba no asumiera esas conductas que tanto encono causan en un país tan derechista como Colombia, en el que también hay liberales de derecha, seguramente ella habría alcanzado mejores reconocimientos en la mutable opinión de la gente, tan necesitada de voces que se eleven ante las injusticias y los delitos cometidos por funcionarios públicos que entran al Tesoro, como Pedro por su casa, amparados por la impunidad rampante.Eso es una lástima pues si la ponderación fuera una de las virtudes de Piedad, hoy sería menos criticada dentro de las filas liberales y no andaría en la idiotez de formar una disidencia roja, que ella denomina ‘Resistencia gaitanista’, dizque en homenaje al caudillo asesinado en 1948. Por lo que he visto en tantos años de observar la política, esa iniciativa no irá lejos, pues el liberalismo, hoy resurgiendo de sus cenizas, no se presta para una aventura tan descabellada como esa.Lo que me parece inexplicable es que un hombre de su carácter y que ha dado más de una muestra de su talante independiente y bizarro, el presidente Santos, haya omitido mencionar a Piedad Córdoba el día de la liberación de los 10 últimos militares y policías que estuvieron en poder de las Farc durante tantos años en las peores condiciones y sometidos a vejámenes sin cuenta. Que otro Presidente hubiera procedido así, lo entendería. Pero que Juan Manuel Santos ignore el papel que ha desempeñado la señora Córdoba en la libertad de tantos colombianos cautivos de esa guerrilla sin escrúpulos, es algo extraño en una persona ajena a las bajas pasiones. Viéndolo en la televisión recordé la letra del bolero interpretado por Roberto Ledesma, que me sirvió de título para esta nota.Si le agradeció a Brasil, a la Cruz Roja y a unas mujeres que participaron en el proceso liberatorio, ha debido mencionar con nombre y apellido a Piedad Córdoba, a quien se debe en gran parte que esos compatriotas regresaran al seno de sus hogares, que sufrieron su ausencia por más de 10 años padeciendo las inclemencias de la selva y las humillaciones de sus carceleros.Espero que el fallo del máximo Tribunal de lo Contencioso Administrativo resulte favorable a la apelante, para que retorne a su curul y tenga mayor audiencia en su propósito de recuperar a tantos colombianos que siguen secuestrados.

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