Se hizo justicia

Marzo 28, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

El 15 de octubre de 2011, en una reunión social convocada por el director del programa radial ‘Oye Cali’, para homenajear a Diego Martínez Lloreda por haber recibido el Premio Nacional de Periodismo, el gobernador en ese momento, Francisco José Lourido, se acercó al extremo de la mesa en el que estábamos Gloria Hurtado, Luis Fidel Moreno y este servidor. Lourido ignoraba que yo soy miembro principal del Consejo Directivo de la Fundación Plaza de Toros de Cali, y sin que nadie estuviera tocando el tema, se despachó con los peores epítetos contra esa entidad y manifestó que en la semana siguiente decretaría su disolución, que fue el término preciso que salió de su boca.A mí me causó estupor que el funcionario prejuzgara sobre un asunto delicado del que conocía su despacho, que adelantaba investigación a la Fundación, que en ese momento estaba en curso. De inmediato me retiré del ágape y me puse en contacto con los otros directivos de la Fundación que decidió presentar, como en efecto se hizo, un derecho de petición en el que, entre otras cosas, se le pedía al mandatario explicación sobre su dicho en la mencionada reunión en casa de Mario Fernando Prado. Se vino con respuesta gaseosa, pero el 21 de diciembre expidió la Resolución No. 1003 en la que declaró disuelta la Fundación, ordenó a su representante legal la liquidación de la misma, y la consecuente cancelación de la personería jurídica.Este acto atrabiliario fue publicado el 27 de diciembre, en plena temporada taurina, lo que produjo gravísimo impacto en la venta de boletería, pues la gente quedó sin saber si las corridas continuaban o no, y eso trajo un duro efecto sobre el resultado financiero del ejercicio.Naturalmente, la Fundación interpuso recurso de reposición ante el Gobernador a fin de que la absurda resolución fuese revocada porque sus fundamentos jurídicos eran tan deleznables que no resistían un juicio imparcial sobre su contenido, pues en ella se violó el debido proceso y el derecho de defensa que asistía a la Fundación, al dar fuerza probatoria a hechos que no la tenían.Era tan sólida la posición esgrimida por la Fundación, que con fecha 8 de marzo de 2012, mediante Resolución No. 0066, el gobernador del Valle, doctor Héctor Fabio Useche, decidió reponer para revocar en su integridad la perversa resolución expedida por el señor Lourido, quien olvidó que las leyes no tienen corazón y que cuando el juez les presta el suyo, prevarica.En esa providencia el gobernador Useche expone que en la resolución revocada “…se presume la existencia de un posible prevaricato por acción contemplado en nuestro Código Penal Colombiano. En este orden de ideas, se compulsarán copias de la presente resolución a la Procuraduría General de la Nación y a la Fiscalía para lo de su competencia”.La Fundación Plaza de Toros de Cali se hará parte en los procesos que se adelanten en esas entidades sobre las actuaciones del exgobernador Lourido, pues no solo está en juego el buen nombre de la entidad, que durante toda su existencia ha hecho numerosas obras de beneficio social por muchos miles de millones de pesos, sino también para lograr el resarcimiento de los ingentes daños patrimoniales que le causó a su balance la conducta desabrochada del mandatario, que escogió el momento para que el perjuicio fuera descomunal, tal como sucedió.

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