Salto al vacío

Noviembre 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Las firmas encuestadoras, nacionales y extranjeras, quedaron totalmente desacreditadas pues todas anunciaron los triunfos del Sí en el Reino Unido al Brexit como el Sí en Colombia en el plebiscito, y daban victoriosa por estrecho margen a la señora Clinton. Todas se pifiaron.Trato de examinar con objetividad el fenómeno norteamericano, y me parece tan absurdo como los casos británico y colombiano, y no entiendo cómo un pueblo de tantas valencias intelectuales pudo elegir a esa persona para ocupar la Casa Blanca por cuatro años, con reelección posible, pues si es capaz de ejecutar sus vesánicos proyectos de campaña, el mundo está a un paso de una conflagración de impredecibles consecuencias, y los funcionarios con los que está integrando el gobierno son unos derechistas de la peor laya. Por eso me causa tremenda preocupación la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Aquí tengo que hacer una confesión y es la de que amo profundamente ese país, sin claudicaciones pues jamás grité en mis años mozos “yankies go home”, por la sencilla razón de que ese ‘home’ me gusta mucho y soy feliz visitándolo.Es bien posible que los votantes gringos hayan considerado que Hillary Clinton, candidata y eventual presidenta, no respondía a sus expectativas, especialmente las económicas pues la realidad es que esa inmensa clase media norteamericana está muy golpeada por el desempleo y por la pérdida del poder adquisitivo de su moneda. Además, Estados Unidos alberga una sociedad machista, racista y curiosamente xenófoba, a pesar de que su fortaleza surge en buena parte de los inmigrantes que llegaron a engrandecer un país bendecido por Dios, que le dio riquezas naturales enormes.Sin embargo, los electores, especialmente los blancos de esa clase media insatisfecha, le pasaron factura al Partido Demócrata que encarnaba la señora Clinton, representante a ultranza del establecimiento político y económico, y no hubo ni sesudos editoriales de los grandes diarios ni la fuerte intervención del presidente Obama que los hiciera desistir de dar ese salto al vacío que concluyó con la elección del magnate inmobiliario que desde el próximo 20 de enero ocupará la más poderosa oficina ejecutiva que hay en el mundo.Cierto es que allá existen límites al ejercicio presidencial que pueden ponerle talanqueras si el hombre pretende desbordar sus funciones constitucionales. Pero también es cierto que el Partido Republicano -el de Trump- se alzó con las mayorías de Cámara y Senado, y por si fuera poco, el nuevo presidente designará a un magistrado de tendencia conservadora en la Corte Suprema, lo que le permitirá saltar a la torera las barreras de la Carta Magna.Salvo las groserías, las bravuconadas, sus desbordadas mentiras como esa de decir que el presidente Obama no había nacido en Estados Unidos, sus gritos histéricos contra las mujeres y contra la prensa norteamericana, no dijo el candidato Trump algo que mostrara mínima capacidad para regir los destinos de la nación más poderosa de la Tierra, porque el hecho de ser multimillonario no le mejora el coeficiente intelectual. Encomendémonos a la Virgen y confiemos que este nuevo amo del mundo entienda que ha caído en sus manos el futuro de la humanidad, para que actúe en consecuencia. Creo que habrá sacudidas constantes porque no es fácil cambiar el pensamiento de un sujeto impredecible como es el cónyuge de la bella Melania.

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