Saliente y entrante

Saliente y entrante

Diciembre 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Pasado mañana termina su gestión administrativa como alcalde de Santiago de Cali el doctor Jorge Iván Ospina, a quien la gente conocía por su desempeño exitoso como director del Hospital Departamental Evaristo García.Hijo de Iván Marino Ospina, miembro destacado del M-19 y quien murió en enfrentamiento con el Ejército en una casa de San Fernando, la ciudadanía, por ese parentesco, sintió cierto recelo por el vástago, en quien presumía una militancia política de extrema izquierda, y más por haber cursado estudios de medicina en la Cuba castrista, pues aquí todavía la derecha se incomoda con todo lo que haga relación con Fidel y su gesta revolucionaria.El hecho es que Ospina ganó holgadamente y desde el 1 de enero de 2008 entró a despachar como alcalde, a decir verdad sin muchas expectativas, porque la ciudad salía de una experiencia poco feliz como fue la administración de Apolinar Salcedo a quien su falta de visión le impidió ver el desastre que fue su tránsito por el CAM, del que salió destituido por el Procurador, siendo reemplazado para el resto del período por Ramiro Tafur - hoy agente interventor de Emcali -, quien cumple aceptable gestión.Pero Ospina, inteligente como es, se dio a la tarea de ser buen alcalde, y más que a eso, a idear la forma de pasar a la posteridad como uno de los mejores que han ocupado el puesto, y se jugó en paro su futuro político decretando gigantesca contribución de valorización que estamos pagando todos los propietarios de predios, sin importar si las obras los beneficien directamente o no.Hubo protestas y demandas, pero la mayoría – yo incluido – dispuso meterse la mano al dril, pues comprendió que en esas 21 Megaobras estaba el mejorestar de quienes vienen atrás. Alguno dijo – capitalista obcecado – que inventir en educación como la Ciudadela ‘Nuevo Latir’ en Aguablanca, no generaba plusvalía, como si la cultura no fuera el primer factor de desarrollo de una nación.Ospina aguantó el chaparrón, y ahí lo tenemos, al finalizar el mandato, con alto índice de aceptación, y una ciudad que empieza a verse con otra cara por las obras que están en ejecución y con las otras que tendrá que adelantar el nuevo alcalde, quien ya dijo que las concluiría.Despido, agradecido, a Jorge Iván Ospina y le auguro éxito en las labores que prosiga en el futuro, que lo tiene abierto.Llega como sucesor de Ospina el hombre preciso para el cargo preciso, como dicen los gringos. Ni Diógenes con su luminoso buscapersonas habría encontrado un hombre con mejores atributos para dirigir los destinos de la ciudad en el cuatrienio venidero.Rodrigo Guerrero, con apellido de combatiente, pero del progreso, es un médico que, sin ser político activo, ha procurado siempre servir los intereses de Cali, tanto en el sector público como en el privado.Su permanente buen humor, su amabilidad, su conocimiento de las angustias de la gente más necesitada, como lo ha probado en la Fundación Carvajal y en Vallenpaz, son credenciales que enseñan a quienes lo votamos que no va a defraudarnos y que Cali cuenta con el mejor de sus ciudadanos para conducirla.Me siento feliz de que mi cordial amigo Rodrigo Guerrero asuma el cargo. Aquí estaré listo para ser heraldo de sus iniciativas. Y de lo que sus electores podemos estar seguros es que le pondrá cerrojo a su despacho para ahuyentar a los malandrines enquistados en la política local.

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