Roa

Mayo 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Andrés Baiz, director de cine caleño, filmó una película con este título que ya se proyectó en las salas de la ciudad, con buena respuesta del público.Baiz hizo el guión basado en el estupendo libro de Miguel Torres -El crimen del siglo-, comentado en su oportunidad en esta columna, que es la mejor aproximación que se ha hecho al asesino de Jorge Eliécer Gaitán, pues dejó de lado la personalidad del líder liberal para centrarse en el estudio de la mente perturbada del hombre que causó la gran tragedia nacional del 9 de abril de 1948, fecha en la que se fracturó la ya turbulenta historia de Colombia. Ese día se desbordaron todas las corrientes del odio que venían represadas desde el comienzo mismo de nuestra vida independiente, con más de veinte guerras civiles en el Siglo XIX hasta desembocar en la Violencia de mediados del XX, cuando la confrontación de liberales y conservadores llegó a extremos inenarrables que cubrieron de sangre el territorio nacional.Seguramente para darle un final más cinematográfico, Baiz cambia por completo la participación de Juan Roa Sierra pues pone a este como si no hubiese disparado los tres proyectiles que recibió Gaitán en la espalda, uno de ellos, el de la nuca, necesariamente mortal, como lo certificó Yesid Trebert, el médico que lo recibió, agonizante, en la Clínica Central.Hubo a raíz del crimen muchas hipótesis sobre el asesino, que fue linchado y muerto por la turba instantes después de caer Gaitán sobre la acera frente al edificio ‘Agustín Nieto’ donde tenía su oficina de abogado. Los liberales decíamos que lo mataron ‘los godos’ que estaban en el Gobierno y que veían al caudillo imbatible en las próximas elecciones en que pretendían elegir presidente a Laureano Gómez. Los conservadores le echaban la culpa al ‘Comunismo internacional’, y Ospina Pérez resolvió romper relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Todos, en fin, tenían su teoría, todas deleznables.Soy uno de los pocos liberales que siempre ha creído que Roa Sierra actuó en solitario pues era un sujeto oscuro, humillado por su mujer María de Jesús Forero, que se consideraba la reencarnación del General Santander, y que estaba llamado a ejecutar una acción que lo situara en la historia. Y no se le ocurrió nada mejor ni más oportuno que matar al hombre que se había convertido en el ídolo de las masas irredentas del país.Ricardo Jordán Jiménez, magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia fue designado por el presidente Ospina como investigador del crimen. Amigo íntimo de Gaitán, condiscípulo suyo, eminente jurista, vallecaucano por más señas, era el indicado para la delicada misión que cumplió a cabalidad, asesorado por expertos detectives de Scotland Yard, la famosa agencia de inteligencia británica.Jordán llegó a la conclusión de que Roa no tuvo cómplices, ni que hubo complot, ni concierto para provocar esa hecatombe. Un gesto de desprecio del líder cuando Roa le pidió que le ayudara a conseguir puesto y Gaitán le respondió que lo pidiera a Ospina, posiblemente movió el dedo que accionó el gatillo del viejo revólver por el que pagó ese día cincuenta pesos.De todos modos, y a pesar de la alteración de la verdad histórica, la película de nuestro paisano es digna de verse pues el montaje es perfecto, la fotografía excelente, y magistrales las actuaciones de Mauricio Puentes, Carolina Sandino y Santiago Rodríguez.

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