‘Primo vivere’

‘Primo vivere’

Mayo 05, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Si no me fallan los recuerdos de las clases de latín en los dos últimos años del bachillerato en el Gimnasio Moderno, dictadas por el profesor Rafael Posada, a quien llamábamos Atila, rey de los ‘Unos’, pues a los que no eran capaces de declinar la palabra ‘rosa’ les calificaba con uno. Con el título que he puesto a esta nota quiero significar la importancia que los romanos antiguos daban a la vida. ‘Primo vivere’: primero vivir, porque sin la vida no hay nada, ni riquezas, ni honores, ni alegrías. La vida es la razón fundamental del género humano, y por eso nuestra Carta Política señala que entre las primeras obligaciones de los gobernantes está defender la vida, la honra y los bienes de todos los que habitamos este territorio.Desde hace años la vida en Colombia dejó de tener valor pues ahora todos estamos en peligro de perecer, ahí no más a la vuelta de la esquina, cuando el delincuente decide que es más fácil robar el celular con el dueño muerto, y sin pensarlo dos veces dispara el arma homicida, y se hace al aparato que vende en el mercado negro por unos pocos pesos.O se entran los bandidos a las casas y apartamentos y sin mediar palabra disparan al primero que encuentran en la sala o en el dormitorio, como el patético ejemplo que ahora tenemos en mi familia con una de mis nueras gravemente herida en el cuello con un tiro de pistola disparada frente a sus niños, causándonos una pena tan honda que no quisiera ver a nadie con un sufrimiento igual, que sólo Dios puede consolarnos, a pesar del verso blasfemo de nuestro inmenso poeta Porfirio Barba-Jacob.Cuando a uno toca de cerca esta violencia atroz y esta inseguridad que ya causa pánico en Cali y sus alrededores, me pregunto si vale algo el intento de modernizar la ciudad con tantas megaobras, cuando la gente se siente amenazada y aterrorizada por el hampa. Porque lo que está viviendo la ciudad es el terror colectivo de sus moradores, que sienten que pueden ser atracados -y muertos- en cualquier semáforo, y no sirven los discursos ininteligibles del Alcalde quien con palabras rebuscadas trata de tapar el sol con las manos esgrimiendo índices que sólo prueban que aquí estamos en un infierno en el que reinan la inseguridad y el miedo.Una sociedad atemorizada es inviable. Sería mejor que buena parte de los impuestos municipales, de Cali, de Yumbo, de Bogotá, de Medellín, de todas las ciudades y de todos los pueblos, se dedicaran a incrementar los medios de prevención y castigo del delito. No hay derecho para que Cali, que según el comandante de la Policía Metropolitana, general Miguel Ángel Bojacá, necesita $60 mil millones anuales reciba $7 mil, y sólo ahora se le van a girar $18 mil millones. Estoy convencido de que si se hace una encuesta en la que se pregunte al pueblo si quiere que se incluya en el presupuesto una partida no inferior a la que reclama el alto oficial, todos responderíamos afirmativamente e inclusive gustosos pagaríamos un impuesto para ese efecto.Cuando las autoridades estimen que la ciudadanía agradece mejor la presencia de policías en las calles que la de unas inútiles personas, llamadas guardias cívicos, no vacilarían en obrar en consecuencia.Ahí tienen los candidatos a la Alcaldía un buen tema de campaña. Pienso votar por el que exhiba un proyecto de seguridad con cifras en la mano. ‘Primo vivere’. Lo demás es paja.

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