Panama papers

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Abril 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Quiero referirme hoy al escándalo que a mí me parece algo común y corriente porque en un pueblo de ‘capadores’ de impuestos como es Colombia, es milagroso que solo hayan aparecido 850 criollos con sociedades encubiertas en ese paraíso fiscal, lo que lleva a la conclusión de que aquí, o hay pocos transgresores del estatuto tributario, o que allá no se ha destapado la totalidad de los ‘inversionistas’. Antes de que Sir Alexander Fleming en su laboratorio de Londres -1928- descubriera el mágico antibiótico -penicilina- que cambió el destino de la humanidad pues pudo eliminar el mortal treponema pálido de un jeringazo, fue popular una sentencia terrible: “Si no le temes a Dios, témele a la sífilis”, porque la bacteria que la causaba era imbatible y a duras penas podía paliarse con unas pócimas a base de mercurio que poco efecto tenían sobre los espantosos chancros que aparecían generalmente en las partes pudendas (no ‘pubendas’, como escribe un colega, quien por tener el pubis entre ceja y ceja, confunde los términos). No sé si haya habido dolencia peor que la sífilis. No lo creo, porque además de haber sido incurable, era enfermedad vergonzosa, salvo para el sujeto que al tratar de evadir el pago de un servicio sexual en casa de lenocinio, se escabulló, y cuando las chicas salieron furiosas a la puerta a gritarle “conejero”, el pérfido respondió: “Y sifilítico”. Pasaron los años, y también pasó la sífilis a la historia, pero llegaron otros temores, y yo juzgo ahora que si no le temes a Dios, témele a la Dian. No lo digo por darme ínfulas de buen tipo, pero quienes me conocen saben que soy cumplidor de mis obligaciones entre las cuales sitúo la primera el compromiso anual de presentar declaración de renta y cubrir la totalidad del impuesto a mi cargo, por lo que jamás me ha llegado un requerimiento de la ominosa agencia oficial. Mi secretaria, quien conoce de mi inquietud al respecto, con diligencia suma empieza a recoger documentos para que en su momento pueda acercarme al banco a cubrir la totalidad del gravamen. Todo queda aplazado hasta que se llena el formulario y se cancela. Y soy feliz cuando lo hago, pues no creo, como dicen ciertos sujetos, que en Colombia se roban toda la plata que entra a las arcas públicas, lo que les sirve de justificación a la ‘capada’. Yo les argumento que hay que pagar impuestos para que el Estado pueda cubrir los ingentes gastos que le competen: Fuerzas Armadas, educación, salud, infraestructura, en fin, todo ese listado que el Gobierno debe atender para estar a tono con los mandatos que le impone la Constitución. Con el tema de las sociedades off shore que se han descubierto en Panamá entre las que están 850 creadas por colombianos, entre ellos importantes personajes que se suman a multitud de políticos, deportistas y figuras de la farándula de varios países, creo que el 90% de esos movimientos se hicieron para evadir tributos. Ojalá me equivoque y todos puedan dar razón del propósito que los llevó al bufete de Mossack Fonseca para que les disimulara el billete, y ahora están bajo el ojo inquisidor de la Dian. Qué susto. El ministro inglés Norton, en la época de Enrique VIII, les decía a los obispos: “O gastáis mucho dinero, o ahorráis. Si gastáis mucho dinero es porque lo tenéis, y si ahorráis es porque también lo tenéis; luego de todas maneras debéis pagar al fisco”. Los laicos debemos atender esa admonición.

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