Nuevo libro de Barona Mesa

Septiembre 30, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Palabras pronunciadas en la presentación del libro de Armando Barona, ‘Nariño y Miranda, dos vidas paralelas’. “Tengo dos grandes motivos para sentirme orgulloso en la noche de hoy. El primero es la participación en la presentación del libro ‘Nariño y Miranda, dos vidas paralelas’, cuyo autor es mi dilecto amigo Armando Barona Mesa, quien une a sus altas calidades de jurista la sapiencia histórica que ha vertido en obras espléndidas sobre la historia y la mitología, que son de obligada consulta para quienes tenemos interés en esos aspectos de la cultura.El segundo -pero no menos importante, como dicen los anglosajones– es que comparto este escenario con el doctor Otto Morales Benítez, a quien me une cordial amistad que ambos hemos acrecentado a través de los años. Otto es, qué duda cabe, una de las cimeras figuras de la patria, y creo sin equivocarme que es el colombiano vivo de mayor renombre, no sólo como excelente abogado sino como autor de más de un centenar de libros que son fundamentales en la literatura nacional, pues no hay tema al cual la fértil inteligencia de Otto haya sido ajena.Político activo desde su juventud, destacó por su lucha a favor el Partido Liberal, cuando esa actividad era de alto riesgo en medio del fragor de la violencia de mediados del Siglo XX. Ahí quedó registrada en la historia de la colectividad roja ese trozo de la vida de Otto a lado de los grandes del liberalismo, que lo tuvieron como compañero leal, aguerrido y sin vacilaciones, cuando otros vacilaban.Morales Benítez hizo parte de un grupo de liberales frustrado por el colapso de la democracia en esa época aciaga. Con él estuvieron Hernando Agudelo Villa y Augusto Espinosa Valderrama, sus contemporáneos, que estaban llamados a la Presidencia porque mostraban los tres auténticas dotes de hombres de Estado. Pienso que a Otto, a Agudelo y a Espinosa el país les quedó debiendo Presidencia. Pero si la política desaprovechó a Otto, él se quedó con el afecto y la admiración de sus compatriotas, y hoy, en la cima de sus 90 años, le vemos lúcido, bizarro, alegre, optimista, y con su eterna y característica carcajada que a todos nos llena de contento.No tengo el atrevimiento de analizar en este corto espacio de que dispongo el libro que hoy pone en circulación el doctor Barona Mesa. Sólo pretendo decir que es asombrosa su erudición para adentrarse en las vidas de este par de próceres, Nariño y Miranda, precursores ambos de la independencia de estos pueblos indoamericanos, como los llamaba Víctor Raúl Haya de la Torre, personaje peruano y universal a quien Otto y yo tanto admiramos, y que gracias a ellos pudo Bolívar plasmar la gesta libertadora.Dos hombres que entregaron todo para que surgieran estas naciones y que sufrieron persecuciones sin cuenta y sobretodo tantos desengaños y traiciones. Hay que leer el texto escrito por Barona para conocer el alma grande del colombiano y del venezolano.Tengo con Armando Barona una amistad vieja de muchos años pues le conocí cuando ambos dábamos los primeros pasos en la política liberal del Valle del Cauca. Coincidentes muchas veces, discrepantes otras, la amistad ha estado por encima de toda contingencia, y esta noche le doy estrecho abrazo que le dice cuánta es grande mi admiración por lo que él representa en el panorama intelectual colombiano.Siga, querido Armando, por esa senda, desde luego más grata que la de la política y la de los estrados judiciales”.

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