No todavía

Septiembre 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Juan Manuel Santos es uno de los mejores presidentes que ha tenido el país y yo, como colombiano, me siento orgulloso de haber contribuido con mi voto para que alcanzara el triunfo en las elecciones de 2010. Triunfo por demás holgado, pues nadie antes había llevado tanta gente a las urnas.Con un dominio absoluto de las funciones del Estado, que demuestra el juicio con el que se aplicó Santos desde muchacho a prepararse para desempeñar bien la gestión presidencial, en el año que lleva de mandato dio una radical transformación a la gestión que se cumple desde la Casa de Nariño. A pesar de ser crítico permanente de Álvaro Uribe durante sus eternos ocho años de Presidencia, intuí que Santos era el reverso de la medalla y por eso voté y ‘canté’ el voto por él, porque estaba cierto de que un hombre de su estirpe liberal iba a dar un vuelco total al estilo personalista y pendenciero de su antecesor.Y como el hombre tiene agallas, desde el día de la posesión mostró a Colombia un talante y un estilo bien distinto del camorerro de Uribe, que logró polarizarnos como nunca se había visto en tan alto grado.Santos liquidó, de entrada, las amargas peleas con los mandatarios vecinos, que tanto daño causaron a la economía nacional, y conformó un gabinete de unidad nacional que le permite plena gobernabilidad, pues las mayorías del Congreso le aprueban todas las iniciativas que presenta, aún las más audaces como la Ley de Víctimas y de Tierras, la de Regalías, la del Primer Empleo, en fin, una serie de medidas que contribuyen a cambiar, para mejorar la sociedad colombiana, dándole justicia y reparación a tanta gente excluida. Ningún presidente, que yo recuerde, ha llegado tan lejos en asuntos sociales.Estoy dispuesto a acompañar a Santos si resuelve presentar su nombre a la reelección en 2014, tema por demás autorizado en la Carta Política que nos rige. La segunda reelección buscada por Uribe fue la que impidió la Corte Constitucional, al negar la reforma que la permitía a través de un tramposo referendo. Santos tiene la reelección autorizada y si las cosas siguen como van, seguramente se presentará para los comicios dentro de tres años.Lo que me parece absurdo -y en eso difiero de mi jefe y amigo Rafael Pardo, director del Partido Liberal- es que ese tema se saque desde ahora, pues plantearlo a destiempo convierte a Santos en candidato y no sabríamos, como en los tiempos de Uribe, cuándo actúa como presidente y cuándo como candidato. Además, la estrategia exitosa de la Unidad Nacional saltaría en pedazos, pues seguramente algunos de sus componentes quieren tener portaestandarte propio en esa justa.Naturalmente el Presidente no puede salir hoy en la televisión a jurar que no aspira a la reelección, pues posiblemente tendría que retractarse luego. Somos sus admiradores y amigos quienes tenemos que proceder con la cabeza fría, y no exponer el tema de su reelección cuando apenas cumple un año su administración.Si Santos sigue como va, con esos altísimos registros de favorabilidad, llegará el día, al cierre de la inscripción en 2014, en que tomará la decisión pertinente. Por ahora, doctor Pardo, dejemos correr el tiempo, que ya llegará el momento de pronunciarse. Y el único que tiene la palabra es el mismo Santos, cuando él, que se las sabe todas en política, crea que es tiempo de manifestarse sobre el particular.

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